“Si eres grande tras haber sido pequeño, si eres rico tras haber sido pobre… conserva tu sencillez.
Cuando alcances el primer rango, no endurezcas tu corazón a causa de tu altura; únicamente eres el administrador de los bienes de Dios”.
(Ptahhotep).
Museo Mit Rahina - Sarcófago
Hotel “Grand Pyramids” - El Cairo. “Diana” telefónica a las 6 A.M. He dormido bien, pero me ha parecido… poco…
Sobre las 6 y ½, Paqui, la hermana de José Manuel, viene a llamarnos (pues así se lo encargó anoche él).
Después de vestirme y hacer la cama, reajusto el equipaje. Escribo las primeras notas del día y vamos a desayunar.
El desayuno se sirve en el Edificio 2, Planta 1, Restaurante “Palma D’or”. Que, a mí, personalmente, no me gusta nada… calidad inferior y no hay gran variedad para escoger… vamos, que el del Hotel de Luxor le da 2000 pares de vueltas…
Museo Mit Rahina - Esfinge
Finalizado el desayuno, nos reagrupamos junto a los autobuses. Montamos en ellos… y, a “lidiar” con el caótico tráfico de ésta gran ciudad… (nota: pasan muy pocos accidentes para las barbaridades que hace aquí el personal conduciendo… ).
Nuestra primera parada es en las afueras de la gran ciudad. A unos 40 kilómetros al Sur de El Cairo. Vamos a visitar el “Museo Mit Rahina”, situado en Badr Shein, Guiza.
El precio de la entrada (para mayores) es de 35 Libras Egipcias. El Museo es, en su mayor parte, al aire libre y lo visitamos durante 45 minutos, entre las 8:30 y las 9:15.
Charla previa a la visita al Museo Mit Rahina
Expone algunos de los escasos restos arqueológicos encontrados de la antigua ciudad de Menfis, la capital del Imperio Antiguo de Egipto (desde la unificación del norte y el sur por el rey Narmer, hasta el año 2200 a. C.), situada entre Guiza y Saqqara.
Museo Mit Rahina - Sarcófago
Lo que más me gusta y llama la atención es la colosal estatua del faraón Ramsés II (que está resguardada en el único pabellón cubierto del Museo)...
... un sarcófago de piedra que tiene esculpida en su tapa una imagen de la diosa Isis ó Neftis alada...
... y la estatua de la Tríada de Menfis: Ptah, Sekhmet y su hijo Nefertem.
La estatua de Ramsés II fue descubierta en 1820 por el explorador italiano Giovanni Battista Caviglia (1770 - 1845). Se encuentra caída de espaldas. Pesa más de 700 toneladas y mide unos 10 metros.
Grabado (1838) del Coloso de Ramsés II - Autor desconocido
Está incompleta: le falta la parte inferior de los pies. El faraón va tocado con la Doble Corona, que lo identifica como Señor del Alto y del Bajo Egipto, y con el pañuelo ceremonial (nemes).
En su frente se yergue el ureo (el buitre y la cobra, las diosas protectoras de la realeza). Su musculoso cuerpo está desnudo a excepción de un faldellín (shenti) que ciñe su cintura.
Dos cartuchos tallados con jeroglíficos (en la hebilla del cinturón y en el colgante que lleva en el pecho) le identifican.
El rostro de Ramsés esboza una enigmática sonrisa… que, se cree, representa misericordia y tolerancia. Las manos están cerradas para representar intensidad y fuerza.
Finalizada ésta primera visita del día, nos montamos de nuevo en los autobuses y partimos hacia Saqqara.
Museo de Mit Rahina - Estatua
En el camino vemos parte del gran palmeral de El Cairo.
De limpieza en el palmeral
Llegamos a ésta zona arqueológica de Saqqara a las 9:30. Los guías sacan las entradas en las taquillas y después nos las reparten.
La entrada“de mayores” cuesta 60 Libras Egipcias y aparece identificada como “IMHOTEP & SAQQARA”.
Zona arqueológica de Saqqara
Saqqara está situada al Oeste de Menfis, 20 kilómetros al Sur de El Cairo. Su nombre viene de “Sokaris”, el Dios de la Muerte. Es la necrópolis más grande de todo Egipto.
Zona arqueológica de Saqqara
La necrópolis de Saqqara es simplemente enorme y es sencillamente imposible ver todos sus sitios en un día. Este lugar es quizás más interesante que la meseta de las tres grandes pirámides de Guiza.
Zona arqueológica de Saqqara con la pirámide escalonada de Zoser (a la izquierda)
Lo primero que visitamos es la Mastaba de Mereruka, que a mí, personalmente, en cuanto a riqueza de los relieves que han quedado en sus paredes, es de lo mejor que he visto en éste viaje… impresionante… son totalmente realistas, de una perfección técnica increíble y una belleza absoluta. Me encanta. Tengo que buscar información sobre ésta tumba, porque aquí las fotos están prohibidas.
El término “mastaba” es árabe y significa“banco” ó “asiento”, porque las primitivas tumbas egipcias recordaban esa forma.
La mastaba fue descubierta por el ingeniero, geólogo y arqueólogo francés Jacques de Morgan (1857 - 1924), el entonces director general de los Servicios de Antigüedades, en julio de 1893. Se encuentra en la sección noreste de la Necrópolis de Saqqara, no muy lejos del borde de la meseta de Guiza, justo al norte de la Pirámide de Teti, el primer faraón de la Sexta Dinastía… junto a una mastaba muy famosa, la de Kagemni Memi, también llamado Gemni, ostentó los cargos de jefe de justicia y Visir, así como el de superintendente de la Ciudad de la Pirámides en tiempos del faraón Teti.
Entre 1921 y 1922 es excavada por el Inspector del Servicio de Antigüedades de Egipto, Cecil Firth (1878 - 1931); pero no es hasta 1938 cuando se documenta convenientemente con la espléndida publicación de Prentice Duell (1894 - 1960), gracias al apoyo del magnate norteamericano John D. Rockefeller (1839 - 1937).
La mastaba de Mereruka, visir y yerno del faraón Teti, representa la más grande tumba privada del Imperio Antiguo hoy por hoy conocida. Se halla al noroeste de la pirámide de este rey, ocupa una superficie de casi 1.000 metros cuadrados y mide 41 metros de largo por 23 de ancho.
Esta gran mastaba es una sepultura familiar que consta de un total de 32 cámaras: 17 cámaras y 4 almacenes están dedicados a Mereruka, y el resto a su esposa (Uatet-Ket-Hor, llamada Sesseset, hija del faraón Teti) y a su hijo Meri-Teti.
Contrariamente a la disposición habitual, se penetra en ella por una pequeña entrada situada en el lado Sur del complejo funerario. Los montantes están adornados con dos bajorrelieves que representan al difunto y a su esposa.
La disposición interna de la mastaba es tal, que toda la parte Este de la tumba (entrando, a la derecha) está dedicada a Mereruka y termina con una vasta sala sostenida por seis pilastras y dominada por una estatua del difunto en tamaño natural situada en un nicho (en esta sala se conserva en estado casi perfecto los títulos de Mereruka grabados en la roca); mientras que, a su hijo, está destinado un pequeño anexo septentrional; y a su esposa, la parte Suroeste.
Todas las salas están decoradas con relieves a excepción de las que servían de almacenes o depósitos.
Le dedico mucho tiempo a verla con detalle… Al adentrarte en los pasillos tenuemente iluminados de la tumba de Mereruka, te sientes inmediatamente transportado atrás en el tiempo… Las paredes, adornadas con relieves vibrantes y detallados (con restos de policromía), narran la vida cotidiana, las creencias religiosas y las prácticas funerarias de la época… Las escenas representan actividades agrícolas, la pesca y la caza, rituales de ofrendas y diversos oficios, reflejando la importancia de estas actividades para el sustento de la civilización egipcia.
Entre las escenas más “atípicas” de la mastaba de Mereruka, el egiptólogo e historiador italiano Maurizio Damiano (1957), en su obra “Antiguo Egipto. El esplendor del arte de los Faraones”, destaca una en la que Mereruka pinta las 3 estaciones del año con dos mujeres y un hombre; una falsa puerta que tiene pestillo y tapicería; una poco frecuente escena de lamentación casera y escenas de danzas y juegos o deportes femeninos.
El exterior es un informe montón (a modo de cerro) de piedras sin tallar ni pulir. Hay que esperar un rato, para que salgan los que ya han entrado, porque la puerta y corredor descendente en diagonal es muy estrecho y bajito.
Cuando penetro en su interior siento un poco la sensación claustrofóbica de saber que estás entrando en un lugar pequeño y muy viciado por la presencia del hombre, tanto en la temperatura del ambiente, como en el olor…
Abajo hay un par de cámaras en las que no hay nada, ni pinturas, ni ningún tipo de objetos, pero sí relieves con textos jeroglíficos (en las paredes), estrellas (en el techo) y el sarcófago de basalto con la tapa rota por los saqueadores (fue el primero en ser decorado con inscripciones).
Cuando vuelvo a la superficie, estoy chorreando de sudor.
Según Bernardino Líndez Vílchez (Profesor Titular Departamento de Construcciones Arquitectónicas de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Granada) aquí, es donde comenzó la Arquitectura como Ciencia. Son los restos más antiguos que se han conservado. De lo hecho anteriormente, no ha quedado absolutamente nada (o por lo menos, no se ha descubierto hasta estos momentos).
Sillares pequeños de piedra caliza, tallados y muy bien pulidos. Los relieves, por ejemplo de cobras, están tallados en los mismos sillares (en una sola pieza).
Pirámide escalonada de Zoser
La cámara funeraria de ésta primera pirámide, hoy por hoy, no se puede visitar. Su forma escalonada, con el tiempo, va a ir evolucionando (en su forma y construcción) hasta alcanzar la perfección de las proporciones con la Gran Pirámide de Giza.
Doy un paseo por la gran explanada y los templos anexos (o lo que queda de ellos) del Alto y Bajo Egipto. Niños montados en camello.
Finalizada la visita, regresamos a los autobuses. Dejamos ésta zona y nos desplazamos a la zona arqueológica de Dahshur.
El precio de la entrada (para mayores) es de 30 Libras Egipcias.
Esta zona la visitamos durante 45 minutos, entre las 12:35 y las 13:20 horas.
Pirámide Roja
El pasillo descendente de la Pirámide Roja es larguísimo (o al menos, a mí me lo parece)... más de 60 metros, estrecho y bajito (a cada poco, me doy un coscorrón en la cabeza o roza la mochila en el techo).
Al llegar abajo, accedemos a una sala rectangular, sin ningún tipo de pintura, ni relieves; y, por supuesto, sin ningún objeto (todas las pirámides fueron saqueadas hace miles de años por los ladrones de tumbas). En ésta primera sala, con el techo “escalonado”, a destacar el insoportable olor a amoníaco… y, según nos dice (después) nuestro guía (Saber), en éstas cámaras vivían murciélagos… y con el olor del amoníaco, los expulsaron… e intentan que no regresen al lugar.
Tras un pequeño corredor, se accede a una segunda sala de idénticas proporciones a la primera.
Hay colocado un andamiaje de madera a modo de escaleras para poder acceder al nivel más alto, donde se encuentra otra abertura excavada en la pared. En ella hay un corredor que da paso a una última sala, que se supone fue donde estuvo el sarcófago con el cadáver del difunto faraón.
Al regreso, en el último tramo de subida en el interminable pasillo, (con tanto roce con el techo) se me abre la mochila y se me cae la cámara de fotos… pero, me doy cuenta… me paro, coloco la cámara de nuevo en la mochila, y salgo al exterior poco después…. y, respiro… aire fresquito… la larga bajada por escalones tallados en el exterior de la pirámide se hace agradable por la brisa que corre...
Pirámide Romboidal o Acodada
Nos damos un paseo frente a la Pirámide Romboidal. Foto de grupo.
Con ésta, por hoy, se acaban las visitas.
A las 13:45 nos vamos a almorzar a un restaurante típico de El Cairo, el “Elezba”: es la única comida pagada con el viaje (salvo la bebida, que hay que pagar aparte: me tomo una Fanta de naranja, un tanto“rara” de sabor, que me cuesta 10 Libras Egipcias).
A las 15:30 regresamos hacia el Hotel. Gran atasco de tráfico rodado en las carreteras. El escritor y egiptólogo francés Christian Jacq, dice: “Aquí sólo rige una regla del Código de Circulación: intimidar al adversario. Las señales de tráfico son puramente decorativas. ¡Bienvenido a El Cairo!”.
Cuando llegamos, nos cambiamos de ropa y regresamos a los autobuses.
Hacia la llanura de Guiza
Ésta tarde tenemos una excursión al desierto (precio, 25 euros). Vamos a pasear en camello o caballo (según la preferencia de cada uno), por las arenas, a la vista de las Pirámides de Guiza.
Yo escojo el paseo en camello. El que me corresponde, tiene por nombre “Charlie Brown”... y, el niño que lo cuida, se llama Muhammad. Paso un rato muy agradable… ante un paisaje inolvidable… hasta la puesta del sol… A Muhammad, le doy una propina de 5 euros.
Cenamos en una tienda árabe en el desierto… y, después, regresamos a nuestro alojamiento… a descansar… mañana, ya es nuestro último día de viaje. En El Cairo visitaremos la llanura de Guiza, el Museo Egipcio y el Mercado - Bazar de Al-Jalili.
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