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El Padul (Granada), del domingo 5 al viernes 10 de abril de 2026.
A modo de Prólogo
Durante la prohibición de la aviación privada impuesta por los Aliados en la Alemania de posguerra, Herbert von Karajan (HvK) viaja expresamente a Ascona (Suiza) para recibir clases de vuelo privadas en el pequeño aeródromo (ACO -abandonado desde 1997) donde aprende a volar y obtiene la licencia de piloto privado suiza (PPL). El tiempo de vuelo requerido para obtener la licencia es de unas 30 horas (a un precio de unos 60 francos suizos por hora).
Entre 1952 y 1953, durante su estancia en Ascona, vive en una pequeña y modesta pensión (hoy, reconvertida en el “Ristorante da Nani”). Su instructor de vuelo es Edmond “Edi” Dougoud, un piloto experimentado y de gran prestigio. HvK se convierte en un aviador apasionado… y, en 1956, se compra un avión utilitario monomotor de ala alta, el Cessna 172 Skyhawk. Años después, lo cambia por un avión de mayor rendimiento: un bimotor turbohélice Beechcraft Bonanza. En la década de 1960, por su estilo de vida acelerado, adquiere un LearJet, con el indicativo HB-VBR. Por último, se compra un Dassault Falcon 10 Jet.
Si volamos al aeropuerto de Salzburgo (SZG) lo hacemos al “aeropuerto Wolfgang Amadeus Mozart”, el segundo aeropuerto más importante de Austria, situado a 4 km del centro de Salzburgo y a 2 km del límite entre Austria y Alemania. Si lo hacemos en avión privado llegamos a una zona especializada en gestionar este tipo de vuelos: la terminal Herbert von Karajan.
Era frecuente ver a Herbert en el aeropuerto de Salzburgo, ya fuera despegando en su jet privado o regresando a casa tras los conciertos que había dirigido. Del temido y perfeccionista director se decía que sus tres pasiones eran su tercera esposa, la música y la aviación. Esta última en un sentido muy amplio, pues incluso aprendió a pilotar helicópteros. Fue un apasionado de los deportes extremos y los vehículos veloces. Practicaba el esquí alpino, el vuelo sin motor y la navegación a vela. Poseía una colección de coches deportivos y aviones privados.
HvK en Granada
Herbert llega al aeropuerto de Granada, el miércoles 27 de junio de 1973, a los mandos de su jet privado, para asistir al “XXII Festival Internacional de Música y Danza”, encuadrado en la Asociación Europea de Festivales de Música. que se celebra entre los días 28 de junio y 6 de julio de 1973 y se desarrolla en los recintos de la Alhambra y del Generalife. Y en el que tienen directa participación la Dirección General de Bellas Artes, el Ministerio de Educación y Ciencia, el Ayuntamiento de Granada y el Patronato de la Alhambra.
HvK se aloja, junto a su esposa, Eliette Mouret, en el Hotel Alhambra Palace. El periodista Andrés Cárdenas Muñoz (Bailén, Jaén, 1954) escribe para “Granada Hoy”, el 14 de mayo de 2023, para la serie “Granada año a año”, su artículo “1973: El año en el que una riada mató a decenas de personas en La Rábita”, en el que dice: “Como Herbert von Karajan ya pudo venir a Granada porque había aeropuerto, ese año dirigió nada menos que la orquesta de Berlín en el transcurso del Festival Internacional de Música y Danza. Lo hizo en el Palacio de Carlos V. Llegó el 27 de junio en su avioneta particular y dirigió tres noches del certamen, que ese año también contó con la presencia de la princesa Sofía. Las entradas para escuchar a la orquesta dirigida por Karajan costaban (estamos en 1973, no lo olvide) mil quinientas pesetas. Por entonces el festival estaba muy alejado del pueblo llano. El compositor granadino José García Román escribió en el periódico que quién había venido a Granada no era Karajan, sino Dios”.
HvK al frente de la Orquesta Filarmónica de Berlín ofrece tres (3) conciertos en el granadino Palacio de Carlos V.
El periodista y crítico musical Juan José Ruiz Molinero (Granada, 1939) que escribe la crítica de los tres conciertos, recuerda: “El anuncio de su presencia desbordó todas las previsiones. Se anunciaron, meses antes, que las localidades se habían agotado, y fueron infinidad las protestas del público, cuyos intentos de reservas no habían sido atendidas. Sin embargo, pese a tantas decepciones, aparecieron entradas en taquilla el tercer día de actuación. En aquel momento, como crítico de un festival que he seguido desde casi sus comienzos, denuncié la fiesta social, pagada por todos, para una 'élite' de privilegiados (...) Granada fue bombardeada, desde que se dio a conocer aquel acontecimiento, con las 'manías' del divo, entre ellas que era capaz de suspender el concierto si escuchaba algún ruido proveniente del público. Así que con un poco de miedo, y de 'catetez', promovida por la administración central, de la que entonces dependía exclusivamente el Festival, acudimos al Palacio de Carlos V. Una bella figura femenina rubia, cual diosa del olimpo wagneriano, vestida con un vaporoso y largo vestido blanco, avanzó, cuando estábamos ya todos sentados, por el pasillo central del abarrotado palacio, para colocarse en las primeras filas. Era la joven esposa del director. Con su presencia, casi fantástica, se iniciaban tres jornadas históricas -a una de ellas asistió la entonces princesa de España, que fue luego a la tradicional chocolatada en Bib-Rambla- que recogí en las críticas en Ideal, el 29 de junio y el 3 de julio”.
El jueves, 28 de junio (22’00 h) interpretan las Sinfonías "Sexta (Pastoral)" y "Quinta", de Ludwig van Beethoven (1770 - 1827). Juan José Ruíz Molinero escribe en su crítica para “Ideal”: “Anoche, en el 'appartheid' de Carlos V, donde naturalmente no se pueden mezclar los aficionados de galería con sus congéneres del patio, ya que lo impiden uniformados porteros y coquetonas vallas de madera en verde, un mito de la música de hoy, embelesó, emocionó y deleitó a los aficionados auténticos y a los 'snob' que tienen de la música el concepto que les viene de referencia. Karajan - realidad - mito es un producto auténtico y forjado. En la música, como en todo, la sociedad de consumo coloca sus dioses supremos. En verdad, la actuación de la Orquesta Filarmónica de Berlín marca un hito memorable. Se trata de un primerísimo conjunto mundial, un instrumento excepcional, cuya perfección resulta casi increíble si no es escuchándola directamente. Cada plano sonoro, cada cuerda es un monumento de precisión, solidez, musicalidad. Cuando ese gigantesco mecanismo se mueve a impulso de una ráfaga de personalidad como la de Karajan, vibra, surge violenta, sosegada, apasionada como si fuera un solo cuerpo…".
El viernes, 29 de junio (22’00 h) interpretan la "Sinfonía n.º 29 en la mayor, K. 201/186a”, de Wolfgang Amadeus Mozart (1756 - 1791); "Don Juan, Op. 20", de Richard Strauss (1864 - 1949); y la "Sinfonía n.º 1 en do menor, Op. 68", de Johannes Brahms (1833 - 1897).
Y, por último, el domingo 1 de julio (también a las 22’00 h) interpretan la "Sinfonía n.º 4 en re menor, Op. 120", de Robert Schumann (1810 - 1856); el "Preludio a la siesta de un fauno", de Claude Debussy (1862 - 1918), y "Daphnis et Chlöe" (2.ª suite), de Maurice Ravel (1875 - 1937). Juan José Ruíz Molinero recuerda: “No tanta admiración me causó la velada de despedida. Escribí el día 3 de julio: "El último concierto se inició con la Cuarta sinfonía, de Schumann, obra de una profunda belleza que Karajan convirtió en una versión vulgar, excepto el último movimiento, a partir de ese crescendo emotivo y vibrante donde el maestro salió de su concha fría, estática y desdibujada con que comenzó… En la segunda parte -decía- Karajan nos ofreció un Debussy aún más triste y desencantado, cercano al aburrimiento. Todo el misterio, gracia, elocuencia de L'aprés midi d'un faune quedó ahogado en un empastre orquestal purista e híbrido. Parecía increíble que al frente de un excepcional conjunto -perfección del viento, cuerda, etc.- estuviese un gran maestro. Era, en realidad, una pura máquina desprovista de elocuencia. Pero algo pasó -reconocí en la crítica-. Mito-Karajan se sintió sumergido en ese colorido de la paleta orquestal del Daphnis et Cloe (Suite núm. 2), de Ravel. Se abismó en la brillantez y arrebatadora personalidad de la partitura y el mito empezó a parecerse a un gran director de orquesta, a un hombre genial. Desarrolló con una nitidez singular ese complejo mundo rítmico y dinámico raveliano, extrajo sonoridades a veces increíbles en su perfección y singularidad, ofreció una sobrecogedora emoción, un torbellino sonoro que en ciertos momentos alcanzó categoría de excepción. La orquesta -ese gran monstruo de perfección que es la Filarmónica berlinesa- respondió al reto del maestro y cada uno -desde el perfecto solo de flauta al vigor de los chelos- crearon una versión de una fuerza poco común que valió por todo el concierto y puso ese broche final a la actuación de este gran conjunto sinfónico, bajo el pulso de un director que puede ser discutido, pero al que hay que rendirse cuando se abisma en una peculiar versión. Estas jornadas tienen un hueco ya en la historia del Festival granadino".
Durante los días del Festival, estuvo abierta en el Carmen de la Fundación Rodríguez - Acosta el Concurso-Exposición dedicado a "El Arte de la Ilustración", para ejemplarizar la obra literaria de Federico García Lorca (1898 - 1936).
El periodista José Luís Castillo, escribe, con motivo del centenario del nacimiento de HvK: “Si el poderoso hombre, músico endiosado que en vida logró casi todo hubiese vencido la muerte, hoy cumpliría sus primeros 100 años. Pero el divo más grande de la dirección de orquesta de todo el siglo XX tuvo la debilidad de 'dejarse fallecer' el 16 de julio de 1989 (...) Sin embargo, el mito no ha muerto aún pues su nombre permanece vivo no sólo en el recuerdo de cuantos le vimos y escuchamos en carne y genio mortal, sino en los millones de personas de todas las razas y creencias que mantienen cercano su arte inigualado gracias al amplísimo catálogo de discos y películas que él mismo cuidaba con mimo reverencial (...) Pero es que en la ya larga historia del Festival Internacional de Música y Danza de Granada el nombre y los hechos ciertos de su carisma artístico están inscritos con trazo indeleble. Porque “HvK” y su no menos famosa Orquesta Filarmónica de Berlín interpretaron uno de los acontecimientos más relevantes de la música en Granada. Nada menos que tres conciertos en el Palacio de Carlos V para culminar un programa, el de 1973, en el que se ofrecían 'como relleno' nada menos que un recital de piano de Artur Rubinstein, tres formidables propuestas de la Orquesta Nacional de España con Frühbeck de Burgos y un concierto del Octeto de la propia Filarmónica berlinesa, que por sí mismos justificaban una excelente proyecto musical. El inolvidable “año Karajan” era el final feliz de la apasionada gestión que desde hacía muchos años llevaba a cabo el profesor Luis Seco de Lucena, secretario del Comité Local del Festival. Nadie confiaba en los resultados, pero la admirable terquedad del menudo profesor granadino ante el Ministerio de Educación y Ciencia, que aportaba el grueso de la financiación, alcanzó lo que parecía una quimera. Karajan se encontraba, con 65 años, en la plenitud de su madurez artística, en la cima de su fama, en un momento en el que, todavía, nadie discutía sus criterios interpretativos (...) Es fácil imaginar que la presencia en Granada de semejante orquesta con el maestro que en 1956 había sido nombrado 'director titular de por vida' de dicha formación, provocara problemas de todo tipo. No fueron pocos los que pensaron que el anuncio de su triple actuación no pasaba de ser una voluntariosa propuesta, una engañosa sugerencia, y descuidaron las reservas, de forma que cuando asumieron la certeza del programa ya era demasiado tarde. Sin embargo, la decisión más difícil fue la de reducir el corte oficial, que quedó establecido en sólo setenta y cuatro beneficiarios, incluidas ahí todas las autoridades y los compromisos oficiales de Madrid y de Granada. Tan drástica medida ocasionó una cadena de presiones ante el Ministerio y la Comisaría del Festival, gestiones que rebotaron de un despacho a otro con la negativa como única respuesta. Don Luis Seco de Lucena era de físico pequeño y enjuto y muy amable, pero su aparente debilidad y su sonrisa se conciliaban con su granítica firmeza. Lástima que su última enfermedad le impidió disfrutar los conciertos que con tanto amor por Granada había tramitado. Por supuesto, acerca del resultado artístico de aquella locura musical colectiva vivida en Granada no cabe añadir nada. Es innecesario hablar de la unánime y entusiasta coincidencia de crítica y público ante las músicas formidables de Mozart a Ravel, de Beethoven y Brahms a Debussy y Richard Strauss servidas por Karajan en el Palacio de Carlos V las emotivas noches. El Festival de Granada marcaba su cima estelar aquellas tres jornadas de finales de junio de 1973”.
Colofón
El prestigioso arabista y catedrático don Luís Seco de Lucena Paredes falleció en su Granada natal, 9 meses después de los conciertos de HvK y la Orquesta Filarmónica de Berlín en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, el jueves 21 de marzo de 1974, a la edad de 72 años.
Agradecimiento
Al investigador, historiador y catedrático de Historia Contemporánea, Don Manuel Titos Martínez (Guadahortuna, Granada, 1948), por el interés y la información aportada para que escribiera éste articulito… ya que asistió a los tres conciertos de Karajan y la Filarmónica de Berlín en el granadino Palacio de Carlos V.
Nota Final
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AutorAntonio Gómez Romera, ése soy yo. Entradas
Agosto 2026
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