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El Padul (Granada), del martes 18 al miércoles 26 de febrero de 2025.
A MODO DE PRÓLOGO
Cuando mi hija era muy pequeña, veía, muy atenta, en la tele de la casa, la emisión (en horario infantil) del capítulo diario de la serie de dibujos animados japonesa “El maravilloso viaje de Nils Holgersson” (ニルスのふしぎな旅 Nirusu no Fushigi na Tabi).
La serie de animación es creada por el Studio Pierrot, prestigioso estudio japonés responsable de series como “Naruto” o “Bleach”. Mamoru Oshii (Tokio, 1951) es el director de la serie, que cuenta con un total de 52 episodios (de 25 minutos de duración) emitidos por primera vez (en Japón) entre el martes 8 de enero de 1980 y el martes 17 de marzo de 1981. En España es emitida desde la primera semana de julio del año 1985, a través de la cadena TVE-2 (de lunes a jueves, a las 19:30). Ésta bonita serie está basada en el cuento “El maravilloso viaje de Nils Holgersson a través de Suecia” (Nils Holgerssons underbara resa genom Sverige), de la escritora sueca de fama universal, Selma Lagerlöf (Selma Ottilia Lovisa Lagerlöf, 1858 - 1940).
SOBRE SELMA LAGERLÖF
Selma Lagerlöf, es la primera:
Sus últimos días de vida, están marcados por su incansable labor altruista, ayudando a los necesitados y luchando contra las injusticias. A pesar de su avanzada edad, continúa activa, defendiendo fervientemente la libertad y la dignidad humanas… así como los derechos de las mujeres y su acceso a la educación y a la cultura.
Su muerte, de la que se van a cumplir próximamente 85 años, acaecida en Mårbacka, el sábado 16 de marzo de 1940, de un ataque cardíaco, a los 81 años de edad, no sólo marca el fin de una “era de oro” en la literatura sueca, sino que también deja un vacío en el corazón de todas las personas que la admiraban y conmueve a toda Suecia y al mundo entero… pero deja un legado de esperanza y coraje. Su cuerpo reposa en la tumba familiar del cementerio de Östra Ämtervik. Cumpliendo las instrucciones de su testamento, Mårbacka sigue siendo una granja familiar y un lugar patrimonial. El público puede ver la casa, que se conserva tal y como estaba cuando murió Selma. La casa de Selma recibe unas 40.000 visitas al año. Sus manuscritos, correspondencia y otros objetos se han depositado en la “Kungliga Biblioteket” (la Biblioteca Real). Los días posteriores a la muerte de Selma, están llenos de homenajes y reconocimientos a su gran obra. El mundo literario y la sociedad en general lamenta su fallecimiento, y su funeral se convierte en un evento de magnitud nacional. Su legado cultural, sin embargo, va a continuar inspirando a las generaciones futuras, convirtiéndola en un símbolo eterno de la literatura y la humanidad.
NOTAS BIOGRÁFICAS
Selma nace el sábado 20 de noviembre de 1858 en Mårbacka, una propiedad de sus padres en el municipio de Sunne, provincia de Värmland (Vermelandia), al suroeste de Suecia, cerca de la frontera de Noruega. Es la cuarta de los cinco hijos de Elisabet Lovisa Wallroth (1827 - 1915) y de Erik Gustaf Lagerlöf (1819 - 1885). Sus tres hermanos mayores son: Karl Daniel (1850 - 1928), Johan Gustaf (1854 - 1912) y Anna Georgina (1856 - 1879). Su hermana menor, es Gerda Julia Elisabeth (1862 - 1935).
De pequeña, sufre una luxación de la cadera (sin recibir tratamiento médico… va a reducir su movilidad y va a cojear, durante toda su vida) lo que le hace llevar una vida más bien sedentaria, favoreciendo su natural afición a la lectura. Cuando tiene sólo 6 años (1864), empieza a despertarse su curiosidad por las increíbles historias y cuentos que sus vecinos le narran. A los 7 años de edad lee el libro del escritor angloirlandés Thomas Mayne-Reid (1818 - 1883) “Osceola, The Seminole”, y queda tan impresionada que, se dice, toma la decisión de ser escritora… y, su creatividad, le permite construir relatos fascinantes de la época.
A los 10 años (1868) ha leído la Biblia y comienza a familiarizarse con las obras de Carl Michael Bellman (1740 - 1795), Walter Scott (1771 - 1832), Esaías Tegnér (1782 - 1846), los Hermanos Grimm (Jacob, 1785 - 1863, y Wilhelm, 1786 - 1859), Alejandro Dumas (padre) (1802 - 1870), Hans Christian Andersen (1805 - 1875), etc. Más tarde, en la adolescencia, lee a William Shakespeare (1564 - 1616), Johann Wolfgang von Goethe (1749 - 1832) y Lord Byron (1788 - 1824).
Cumplidos los 12 años (1870), escribe un largo poema sobre Mårbacka, iniciando así su carrera literaria. Tres años más tarde es enviada a Estocolmo a terminar sus estudios (1873); este período lo refleja en su obra “Diario”. A estas alturas, ya tiene claro que no le interesan los quehaceres domésticos, según sus propias palabras: “además de ser torpe en la cocina y peor en el bordado (...) Anhelé escribir grandes dramas, en vez de perder mí tiempo en una banca escolar, estudiando composición y aritmética… A los quince años había leído todos los poemas que había encontrado en nuestra biblioteca y había escrito mis primeros versos”. Mientras ella fragua su amor por las letras, la situación económica de la familia comienza a ser preocupante… a lo que se suma la frágil salud de su padre... Johan, el hermano de Selma, asume la responsabilidad de sacar adelante la producción agrícola de Mårbacka, sin obtener los resultados deseados… Selma, consciente de la situación y sabiendo que dedicándose sólo a escribir no se puede mantener por ella misma, decide elegir una profesión y se decanta por la docencia. Sufragar los estudios es caro y ella no posee capital alguno… así que su hermano Johan, le consigue un préstamo para poder comenzar sus estudios. Los realiza en Estocolmo, en el “Liceo Sjöberg para Señoritas”, y, posteriormente, ingresa en “Real Seminario Superior para Estudios Docentes”. En aquella época, Selma ya es “mayor” para estar junto a jóvenes estudiantes… pero se hace muy popular por sus sonetos y poemas. Terminados sus estudios, Selma comienza a trabajar como profesora de la escuela primaria para niñas en Landskrona, población muy cercana a Copenhague.
Aquí comienza una nueva vida. Pronto conoce a Anna Oom (1858 - 1936), compañera de la misma escuela y a Elise Malmros (1849 - 1937), empleada bancaria, muy involucrada en cuestiones sociales y feministas.
Elise le dá un “baño de realidad” a Selma, guiándola por las miserias de la pequeña localidad: el alcoholismo, la ignorancia, la discriminación hacia la mujer y la pobreza… que cohabitan entre la población se graba a fuego en el corazón de Selma… y, más tarde, lo plasma en sus escritos. Paralelamente a su trabajo como profesora, Selma comienza a escribir artículos para periódicos locales y, en Copenhague, hace nuevas amistades y se empapa de la vida cultural de la ciudad. Durante el otoño de 1886, Selma recibe una carta de Estocolmo, la remitente es, nada más y nada menos, que la editora y escritora Sophie Adlersparre (1823 - 1895, de soltera Leijonhufvud y poseedora del título nobiliario de baronesa), principal figura del movimiento feminista sueco. Sophie la invita a visitarla. De este encuentro nace una sincera amistad y Sophie la insta a que desarrolle su obra en prosa… y se convierte en su mecenas… gracias a ella, Selma consigue una beca para poder dedicarse a tiempo completo a escribir. Así, en 1891, Selma publica “La saga de Gösta Berling”, novela de corte histórico ambientada en su tierra natal, aunque no tiene la acogida esperada… y, cuando termina su cuento “Los doce caballeros de Ekeby”, piensa que su carrera literaria ha terminado…pues es objeto de críticas burlonas… Notas:
… Selma, se lleva a vivir con ella a su tía Lovisa… sigue inmersa en sus libros… y, en enero de 1894, conoce a la escritora Sophie Elkan (1853 - 1921, de soltera Solomon) y surge entre ellas un amor que va a durar hasta el fallecimiento de Sophie. Existe una intensa correspondencia entre ambas (conservada hoy en la Biblioteca de Estocolmo), publicada en 1992 bajo el título “Tú me enseñas a ser libre”.
Desde entonces, Selma y Sophie, viajan gracias a la pensión otorgada por el rey Óscar II de Suecia (1829 - 1907). Comienzan por Italia donde Selma encuentra la inspiración para escribir “Los milagros del Anticristo” (1897). Su siguiente destino es Egipto donde escribe lo que se considera su obra maestra “Jerusalén” (en 2 volúmenes: 1901 - 1902), en la que narra la vida de una pequeña comunidad danesa que se traslada a Tierra Santa… que, rápidamente, la convierten en la novelista sueca más vendida, leída y respetada. La primera mención de Selma en la prensa española, se encuentra en unas cartas de un viaje a Escandinavia publicadas en España en 1898. En 1904, compra el hogar de su infancia en Mårbacka, que su madre se había visto obligada a vender en 1885 al quedar viuda y sin recursos.. tras restaurarlo y ampliarlo, se instala en él y continúa escribiendo… y, va a pasar el resto de su vida, allí. Las autoridades responsables de Educación le encargan escribir un cuento, así nace “El maravilloso viaje de Nils Holgersson” (1906 - 1907) una de sus obras más célebres. Por su reputación y por su línea literaria, Selma comienza a recoger los frutos de su trabajo. En 1905 recibe la Medalla de Oro de la Academia Sueca, tres años más tarde la Universidad de Upsala la nombra “Doctor Honoris Causa". Pero sin duda su espaldarazo como escritora llega en 1909, al ser galardonada con el Premio Nobel de Literatura, siendo la primera mujer en obtenerlo en esta categoría.
Las obras de Selma comienzan a ser publicadas en España a raíz de la concesión del Premio Nobel de Literatura (1909). Una de las primeras es la celebrada “La leyenda de Gosta Berling”, adaptada por Ciro Bayo. Le siguen “Jerusalén en Dalecarlia”, versión de Pedro Llerena y “El esclavo de su finca” por Luis de Terán. “El maravilloso viaje de Nils Holgersson a través de Suecia”, traducido por Carlos Antonio Talavera, con revisión de Vicente Clavel, aparece en la década de 1920.
Tras “Nils Holgersson” Selma conoce años afortunados… pero, no le fue fácil hacerse un hueco entre el patriarcado sueco; mujer, soltera, independiente, feminista y para que terminaran de rasgarse las vestiduras muchos de ellos, amaba a otra mujer. El estallido de la Segunda Guerra Mundial es otro momento duro en la vida de Selma, ella que es pacifista, tiene que ver como la población se somete bajo el yugo nazi. Cuando Finlandia debe enfrentar la agresión soviética en la llamada “Guerra de Invierno”, Selma dona su Medalla de Oro del Premio Nobel para una subasta destinada a juntar fondos para la resistencia finesa. Selma ayuda a los escritores y pensadores a esconderse de la persecución nazi, a salir del país y luchar contra la opresora dictadura alemana. Así consigue (con artimañas) un visado oficial sueco para la poetisa alemana judía Nelly Sachs (1891 - 1970, Premio Nobel de Literatura 1966), destinada por los nazis a un campo de exterminio, salvándola de esta desgracia. Selma Lagerlöf, exhausta y resignada, dedica sus últimos meses de vida, a su obra autobiográfica “Marbacka” (en torno a su infancia y juventud) y a la trilogía conocida como “El anillo de Löwensköld”.
PREMIO NOBEL
El viernes 10 de diciembre de 1909, Selma pronuncia su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura:
“¡Majestades! ¡Señoras y señores!
Días atrás, me encontraba yo en el tren con dirección a Estocolmo. Fuera anochecía y el vagón estaba bastante oscuro. Mis compañeros de viaje dormitaban cada uno en su rincón, y yo permanecía en silencio oyendo el traqueteo del tren que avanzaba retumbando sobre los raíles.
Mientras estaba ahí sentada, me dio por pensar en todas esas otras veces que había viajado a Estocolmo. En la mayoría de los casos había sido por algo difícil. Había viajado para graduarme y también con mis manuscritos en busca de editor. Y ahora viajaba para recibir el Premio Nobel. Si aquellas fueron cosas difíciles, esto también lo era. Todo el otoño anterior había estado viviendo en mi antiguo hogar en Värmland, en la más absoluta soledad , y ahora me veía obligada a presentarme ante mucha gente. Era como si el aislamiento hubiera aumentado mi timidez, y me angustiaba la idea de verme obligada a mostrarme en público. Sin embargo, en el fondo, resultaba un gozo enorme y especial recibir el premio, y trataba de disipar mi angustia pensando en los que se alegrarían de mi suerte: muchos buenos viejos amigos, mis hermanos y sobre todo mi anciana madre, que estaría en casa feliz de haber vivido para ver este día. Pero entonces empecé a pensar en mi padre y sentí un gran vacío a causa de que ya no vivía y no podía contarle que había recibido el Premio Nobel. Yo sabía que nadie se habría alegrado tanto como él. Nunca he conocido a nadie que haya sentido tanto amor y veneración por la literatura y los escritores. Y si se hubiera enterado de que la Academia Sueca me había concedido ese gran premio literario… Era una verdadera pena que yo no pudiera contárselo. Todos los que han viajado en tren de noche, en la oscuridad, saben que puede ocurrir que los vagones avancen suavemente durante largos ratos sin una sacudida. El ruido y el estrépito cesan y el fragor uniforme de las ruedas se convierte en una música monótona y tranquila. Como si los vagones del tren no avanzaran más por traviesas y raíles sino que se deslizaran por el aire. El caso es que algo así sucedió justo cuando estaba pensando que me gustaría encontrarme con mi padre. El tren comenzó a avanzar tan suave y silencioso que yo pensé que era imposible que continuara unido a la tierra. Y entonces mis pensamientos empezaron a volar: “¡Imagina si yo viajase ahora hacia mi anciano padre en el reino de los cielos! Alguna vez he oído que cosas similares les han ocurrido a otros. ¿Por qué no iba a ocurrirme a mí?” El vagón continuaba avanzando suavemente y sin ruido. Fuera a donde fuera, parecía que aún le quedaba un trecho por recorrer. Y mis pensamientos de adelantaban al tren… Imagino que encuentro a mi padre, sin duda sentado en una mecedora en el porche. Tiene delante un jardín soleado lleno de flores y pájaros. Está leyendo la leyenda Fritjof. Y entonces, al verme, deja el libro y se sube las gafas a la frente. Después se pone en pie para recibirme. Dice “Buenos días, bienvenida. ¿Has salido a pasear?” o “¿Qué tal estás, hija mía?”, igual que hizo siempre. Sólo después del saludo mi padre se vuelve a sentar en la mecedora. Ahí sí que empieza a dudar de la verdadera razón por la que he ido a visitarle. -¿No habrá ocurrido nada malo en casa? -imagino que pregunta. -¡Qué va! Está todo bien. Y yo estoy a punto de darle la noticia, pero entonces pienso que me gustaría reservarla un poco, y por eso doy antes un rodeo. -Solo he venido para pedirte un buen consejo -improviso mostrando un aspecto preocupado-. Lo que pasa es que he adquirido grandes deudas. -Creo que no voy a poder ayudarte mucho con eso -dice mi padre-. Se puede decir de este lugar lo mismo que de las antiguas casas de campo señoriales de Värmland: que aquí hay de todo menos dinero. -No es por dinero por lo que estoy en deuda -le aclaro. -Eso parece grave -dice mi padre-. ¡Cuéntamelo todo desde el principio, hija mía! -Tengo mis razones para pedirte ayuda -digo yo-. Porque tú estás en el origen de esta deuda. ¿Recuerdas que solías sentarte junto al piano y cantar a Bellman para nosotros de niños? ¿Y te acuerdas de que nos leías a Tegnér, a Runeberg y a Andersen cada invierno? De esta manera fue como contraje por primera vez la deuda. Padre, ¿cómo voy a compensar a estos autores? Porque ellos me enseñaron a amar los cuentos, los héroes, las gestas, nuestra tierra y la vida de las personas, en toda su grandeza y también en toda su debilidad. Al decirle esto, mi padre se acomoda en la mecedora y pone una bella expresión en su mirada. -Entonces estoy contento por haberte ayudado a contraer esa deuda. -Sí, puede que tengas razón, padre -le digo-, pero eso no es todo. Mi deuda es muy grande. ¡Piensa en todos esos vagabundos errantes que visitaban Värmland, jugando al arlequín y cantando canciones! Ellos fueron una fuente inagotable de aventuras, chistes y anécdotas.. ¡Y piensa en todos aquellos ancianos! Se sentaban en sus pequeñas chozas grises, junto a la linde de los bosques, y nos hablaban de extraordinarios seres acuáticos, de trolls y muchachas raptadas! Sin duda ellos me enseñaron a encontrar la poesía de las escarpadas montañas y los oscuros bosques. Y también, padre, piensa en todos los monjes y monjas, pálidos y ojerosos en sus lóbregos monasterios, que nos han transmitido lo que leyeron y oyeron. Con ellos estoy en deuda por tomar prestado temas de ese gran acervo de leyendas que recopilaron. ¡Y los campesinos que viajaron a Jerusalén! ¿Cómo no estar en deuda con ellos si me dieron una gran hazaña sobre la que escribir? Y probablemente no es solo con las personas con quien estoy en deuda, padre, sino también con toda la naturaleza. Con los animales de la tierra y las aves del cielo y con las flores y los árboles. Todos ellos han tenido secretos que contarme. Mientras yo le digo esto, padre solo asiente y sonríe, y no parece preocupado en absoluto. -Pero ¿no comprendes que esta deuda supone un gran lastre para mí, padre? -pregunto, poniéndome cada vez más seria-. Cómo saldar algo así. Yo creía que eso lo sabríais aquí en el cielo. -Seguramente lo sabemos -responde padre sin darse importancia, como de costumbre-. Alguna solución habrá para tus pesares. ¡No temas, hija! -Sí, pero padre, esto no es todo -insisto-. También estoy en deuda con todos los que han estudiado nuestro idioma; con todos los que han transmitido y dado forma a esta herramienta esencial y que me han enseñado a usarla… ¿Cómo no estar en deuda con todos los que han compuesto versos, los que han escrito antes que yo? Convirtieron en un bello arte el narrar el destino de los hombres, me dieron ejemplo y mostraron el camino a seguir. ¿No tengo innumerables deudas desde mi juventud con los grandes noruegos y los grandes rusos? ¿No estoy en deuda por haber vivido en un tiempo en el que la cultura de mi propio país ha estado al máximo nivel? He conocido a los grandes monumentos de forma directa: el mundo de poesía de Snoilsky, el archipiélago de Strindberg, el folclore de Geijerstam, el teatro de Tor Hedberg, las pensamientos progresistas de Anne-Charlotte Edgren y Ernst Ahlgren, la obra de Helena Nyblom, la Österland de Heidenstam, las novelas históricas de Sophie Elkan, las tonadas de Värmland de Frödin, las leyendas de Levertin, las descripciones de Dalarna en Thanatos de Hallström y en la obra de Karlfeldt… Y tantas otras cosas actuales y novedosas, tan estimulantes para competir y tan fértiles para soñar… -Sí, sí -asiente mi padre-. Tienes razón, tienes una gran deuda, pero probablemente podrás pagarla. -No entiendes lo difícil que me resulta esto, padre -me quejo-. Seguramente no has considerado que también estoy en deuda con mis lectores. Con todos: desde el anciano rey y su hijo, que me envió en viaje oficial al sur, a los pequeños alumnos que garabatean un gracias por Nils Holgersson. ¿Qué habría sido de mí si no hubieran querido leer mis libros? Tampoco puedes olvidar a los que han escrito sobre mí… Recuerda ese gran estudioso danés, ya fallecido, que me consiguió amigos por todo su país sólo con un par de palabras. Mezclaba la crítica con la generosidad como nadie ha hecho antes entre nosotros. ¡Piensa en todos los que en otros países me han ayudado! Yo estoy en deuda, padre, tanto con los que me han elogiado como con los que me han criticado. -Sí, sí -vuelve a asentir. Ya no tiene aspecto de estar tranquilo. Seguramente empieza a comprender que no resulta tan fácil consolarme. -Recuerda a todos los que me han ayudado, padre -digo-. ¡Piensa en mi fiel Esselde, que trató de abrirme camino cuando todavía nadie se atrevía a creer en mí! ¡Recuerda los muchos que han defendido mi poesía y protegido mi trabajo! ¡Y recuerda a mi buena amiga y compañera de viaje, que no sólo me condujo al sur y me enseñó toda la magnificencia del arte, sino que también hizo que la vida resultara más luminosa y rica! ¡Y piensa en todo el cariño que me he encontrado, piensa en todo el honor y distinción! ¿No puedes entender que necesite acudir a ti para saber cómo se pagan semejantes deudas? Mi padre baja la cabeza y no parece tan esperanzado como al principio. -Desde luego creo que no es tan fácil ayudarte, hija mía -dice-. ¡Pero tienes que parar con esto! -No, hasta ahora he podido sobrellevarlo -digo-. Pero ahora viene lo peor. Por eso he tenido que acudir a ti a pedirte consejo. -No puedo imaginar cómo te puedes sentir aún más en deuda -se sorprende mi padre. -Pues sí… Y a continuación le doy la noticia del premio. -Nunca hubiera creído que la Academia Sueca… -murmura. Pero al momento me mira y entonces comprende que “eso” es verdad. Y comienza a contraérsele cada arruga en su vieja cara y se le llenan los ojos de lágrimas. -¿Qué les voy a decir a los que han decidido en este asunto y a los que me han propuesto para el premio? -pregunto-. Porque piensa, padre, que no es sólo honor y dinero lo que me han dado. Han tenido tanta fe en mí que se han atrevido a distinguirme ante todo el mundo. ¿Cómo voy a saldar esta deuda de agradecimiento? Mi padre se recuesta y cavila un poco mientras se seca las lágrimas de alegría. Sacude la cabeza y de repente pega una palmada en el brazo del asiento. -¡No quiero seguir aquí sentado pensando en preguntas que nadie en el cielo o en la tierra puede contestar! -afirma-. Si te han dado el Premio Nobel, entonces no hay que preocuparse de nada, solo alegrarse y punto.
¡Majestades! ¡Señoras y señores!
Al no haber recibido mejor respuesta para todas mis preguntas, solo me queda pedirles que participen en este brindis de agradecimiento por la Academia Sueca, que hoy tengo yo el honor de proponer”.
“EL MARAVILLOSO VIAJE DE NILS HOLGERSSON”
(Nils Holgerssons underbara resa genom Sverige)
Entre la abundante obra de Selma, llena de imaginación y fantasía, destaca un libro hecho por encargo y que tiene que ver con su profesión de maestra. Ese libro se titula “El maravilloso viaje de Nils Holgersson” y se lo encargó el Consejo de Educación sueco con el fin de que sirviera en las escuelas para enseñar a los niños la geografía e historia del país escandinavo.
Alfred Dalin (Anders Peter Alfred Dalin, 1855 - 1919) rector y responsable estatal en asuntos pedagógicos, le encarga a Selma Lagerlof, en 1901, un nuevo libro de geografía sueca para la escuela básica. Su idea es mejorar la calidad y las cualidades pedagógicas de los libros de texto, encargándoselos a diversos escritores. Según los planes del proyecto, el libro debería estar listo para las navidades de 1903…, pero, Selma piensa: “Esto no es lo tuyo. ¡Siéntate a escribir cuentos y leyendas, como acostumbras, y deja a otro la tarea de escribir éste libro, que ha de ser edificante y serio, y sin una sóla palabra que no sea cierta!”. Pasan cuatro años y el encargo pende todavía sobre su cabeza. Durante éste tiempo Dalin le proporciona numerosos estudios sobre las costumbres, las tradiciones, la flora y la fauna del país, así como recopilaciones de relatos populares. Pero ella se niega, desde el principio, a que su obra no sea más que una colección de historias sobre las distintas regiones. Selma se debate entre el respeto por el mundo de los libros de texto y la enseñanza tradicional (como ha aprendido en sus estudios en la Real Escuela de Magisterio en Estocolmo y experimentado durante sus años de profesora, entre 1885 y 1895) y su fé en el poder de la fantasía en la educación, fruto tanto de una convicción personal como de las nuevas corrientes pedagógicas de la época: “Si he de hacer un trabajo, quiero sentir que toda la responsabilidad cae sobre mí. Creo que para que éste libro resulte como yo quiero, he de valerme de toda mi capacidad imaginativa y conocimientos. Quizá sea ésta la prueba más dura que haya realizado hasta el momento (...) Quiero que éste sea uno de mis mejores libros”. “Ella le dedicó tres años a estudiar la naturaleza y familiarizarse ella misma con la vida de los animales y las aves. Investigó folclore inédito y leyendas de diferentes provincias. Todo este material lo entrelazó ingeniosamente en su historia” (De la introducción de la traductora al inglés, Velma Swanston Howard).
Al fín, en la primavera de 1905, encuentra la fuente de inspiración y le escribe en una carta a Dalin: “Mientras buscaba la manera de describir arroyos, pantanos y costas de manera amena para niños de 9 años, me puse a pensar en los relatos de animales del escritor inglés Kipling (...). Sin embargo, ha sido su ejemplo lo que me ha incitado a intentar la siguiente idea: hacer vivo el paisaje poblándolo de animales”.
“El libro de la selva” tiene así una influencia decisiva en el futuro libro de geografía de muchas generaciones de suecos. Cuando Selma Lagerlöf en 1907 pone punto final a la segunda parte de su libro, se inscribe, con un texto de geografía sueca, entre los grandes de la literatura infantil. “Nils Holgersson” es un triunfo de la fantasía, una expresión temprana de la necesidad de libertad del niño ante el mundo adulto. Publicado en dos partes de forma consecutiva, entre 1906 y 1907, la historia está protagonizada por un chico de 14 años (Nils Holgersson) que tiene como únicas aficiones comer, dormir y molestar a los animales de la granja de sus padres. “Domingo, 20 de marzo. Érase un muchacho de no más de 14 años, alto, piernilargo, de cabellos rubios como el cáñamo. Pero el chico no servía para nada. Dormir y comer eran sus ocupaciones favoritas; era también muy dado a juegos en los que demostraba ciertas inclinaciones perversas”. Un día, sorprende a un duende, sentado a horcajadas en el canto del cofre de roble de su madre… coge una red para cazar mariposas… y lo atrapa… el duende le suplica que lo suelte: si lo deja en libertad le dará una antigua moneda de plata, una cuchara del mismo metal y una moneda de oro grande como la tapa del reloj de su padre… a Nils se le ocurre que puede exigirle muchas màs cosas… y comienza de nuevo a agitar la red, zarandeando al duende… cuando… siente una bofetada tan formidable que su cabeza parece que va a estallar… da contra una pared y después contra la otra, rodando por el suelo, donde queda aturdido… cuando recobra el conocimiento, no hay rastro del duende… pero, observa algo extraño: no es posible que la casa se haya hecho más grande… un pajarillo, al verle, comenzó a piar: “¡Tuit-tuit!. ¡Miren a Nils, el guardador de patos, más pequeño que un liliputiense! ¡Miren a Nils Holgersson, Pulgarcito!”... y, Nils piensa: “comprendo el lenguaje de los animales, porque he sido transformado en duende”... un ser pequeño (no más alto que el ancho de una mano).
Una bandada de gansos salvajes (liderados por Okka) vuela sobre la granja en una de sus migraciones hacia Laponia (para pasar el verano), y Martín, uno de los gansos domésticos de los padres de Nils, se une a ellos. En un intento de que Martin no se vaya de la granja familiar, Nils se agarra fuerte al cuello y echan a volar…
¿ Qué joven lector, al sumergirse en las aventuras de Nils, no se ha imaginado que era él mismo quien se elevaba por los cielos a espaldas de un ganso, dejando atrás la escuela y la casa de sus padres y creciendo por medio de la aventura ?. … el viaje por todo el país, que empieza en marzo y acaba en noviembre, supone la maduración y la rehabilitación de pasados errores del ahora conocido por todos como “Pulgarcito”, hasta el punto de ser aclamado por todos los animales por sus valerosas hazañas. mezcla de aventuras, algunas memorables como la del jardinero cuya alma errante debe cuidar un espléndido vergel; otras más tenebrosas como la de aquella estatua que cobra vida para perseguir a Nils tras ser insultado por este; otras tan singulares como la de la ciudad submarina de Viñeta que, castigada por el lujo desenfrenado de sus habitantes, fue tragada por el mar y una noche cada cien años aparece durante una hora, a no ser que algún comerciante consiga vender algo… Nils tiene la oportunidad de pasar por allí, pero al no disponer de dinero alguno, derrama abundantes lágrimas ante la desesperación por no poder ayudarles; y cuando los gansos se encargan de criar a un aguilucho cuyos padres han muerto y que casi muere ahogado porque se creía un pato al ser criado y alimentado como tal. Además de las incontables ocasiones en las que Nils hace guardia toda la noche, poniendo trampas a la eterna enemiga de los gansos, la zorra Esmirna…
Selma cumple con creces el propósito que le ha sido encomendado y supera todas las expectativas al combinar lo real con lo imaginario, lo mítico con lo mundano, para mostrar las verdades humanas.
El cuento de Selma ocupa el lugar 68 en la lista francesa de “Los 100 libros del siglo XX según Le Monde”.
Nota: en el video se habla de Selma a partir del minuto 14.
COLOFÓN
Existe un importantísimo premio literario sueco (que entrega anualmente la suma de 100.000 coronas) con el nombre de Premio Literario Selma Lagerlöf.
En la ciudad de Sunne, donde vivió Selma, hay dos hoteles que también llevan su nombre. La casa de Selma es un Museo dedicado a su Memoria. Desde 1991 el Gobierno sueco la ha homenajeado poniendo su rostro en el billete de 20 coronas, válido entre 1997 y 2016, mientras que la Academia Sueca ha emitido varias series de sellos postales con su efigie. A mí hija, le siguen gustando las asombrosas aventuras del pequeño Nils Holgersson…
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AutorAntonio Gómez Romera, ése soy yo. Entradas
Agosto 2026
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