El Padul (Granada), del martes 23 al jueves 25 de diciembre de 2025.
El “Calypso”, el barco del comandante Jacques Cousteau nos trasladaba cada tarde a través de la televisión a lugares remotos y recónditos de nuestro planeta. Cada viaje era una aventura. Cada descubrimiento, un tesoro. Durante más de 40 años el “Calypso” recorrió los mares y océanos de nuestro mundo investigando, explorando y creando conciencia medioambiental, en una serie de viajes que quedaron para siempre en nuestras mentes y nuestros corazones.
Fue construido en EE.UU a finales de la Segunda Guerra Mundial y sirvió como dragaminas hasta que en 1950 el millonario irlandés Thomas Loel Guiness (1906 - 1988) lo compró. Poco después, el filántropo alquiló el barco a Jacques por la simbólica cantidad de un franco al año. Dedicó un año a convertirlo en un buque oceanográfico.
El "Calypso", navegando y su hidroavión, despegando del mar
A modo de Prólogo
En cuanto he acabado de escribir el Borrador de éste articulito se lo he mandado a mi amigo Luís Díaz González a su dirección de correo electrónico, para que le pase el texto a la IA, y ésta ha sido su respuesta:
Calypso: La Odisea de un Buque Legendario.
“Esta documentación presentada en el Blog de Antonio Gómez Romera, "Adarve Granadino", narra la fascinante transformación del Calypso, un antiguo dragaminas estadounidense de la Segunda Guerra Mundial que se convirtió en el navío oceanográfico más emblemático de la historia. El relato detalla su origen militar, su paso por el servicio británico y su posterior adquisición por el filántropo Thomas Loel Guinness, quien lo cedió a Jacques Cousteau por un precio simbólico. Bajo el mando del explorador francés, el barco fue equipado con tecnología submarina innovadora para investigar los océanos y producir documentales que educaron a generaciones sobre la conservación marina. Un aspecto fundamental del texto es el papel de Simone Cousteau, cuya valentía durante una tormenta en el Mar Rojo salvó la embarcación y los sueños del equipo. Finalmente, las fuentes destacan cómo este buque se consolidó como un tesoro de la divulgación científica, logrando premios internacionales y un legado ecológico duradero”.
Antecedentes
Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos mantuvo una posición de neutralidad y aislacionismo para evitar involucrarse en otra “guerra europea”. Sin embargo, esta neutralidad comenzó a romperse después de la rápida victoria de Alemania en Polonia. El gobierno estadounidense aprobó el sábado 4 de noviembre de 1939 la Ley “Cash and Carry” que permitía la venta de armamento y otros bienes a países beligerantes siempre que pagaran en efectivo (cash) y se hicieran responsables del transporte (carry), lo que facilitó la compra de material bélico por parte de Francia y el Reino Unido.
La caída de Francia en el verano de 1940 y el temor a una invasión de Inglaterra llevó a un nuevo paso adelante del gobierno de Franklin D. Roosevelt (1882 - 1945), cerrando un acuerdo para el intercambio de 50 destructores “sobrantes” de la “US Navy” a la “Royal Navy” y la “Royal Canadian Navy” a cambio de la instalación de bases estadounidenses en Terranova, Nueva Escocia, las islas Bermudas y otros puntos del Caribe bajo dominio británico. Los destructores ayudarían en la defensa del Canal de la Mancha y como escolta de los convoyes de abastecimiento en el Atlántico bajo la amenaza de los submarinos nazis.
Franklin D. Roosevelt (1882 - 1945)
Al año siguiente, los EE.UU. dan un paso más al firmar el martes 11 de marzo de 1941 la “Ley de Préstamo y Arriendo” (oficialmente la “Ley para Promover la Defensa de los Estados Unidos”) por la cual los americanos suministran alimentos, combustibles y material militar al Reino Unido, a la Francia libre, China y a la Unión Soviética a cambio de la creación de bases militares estadounidenses en el territorio de estos países durante la guerra.
Entre los barcos suministrados a la “Royal Navy” bajo esta Ley se encuentran los dragaminas de la clase BYMS (Yard Motor Minesweeper, luego Auxiliary Motor Minesweeper). Pensados para operar en las inmediaciones de las bases navales y aguas someras. Entre 1941 y 1943 se construyeron 115 unidades.
Tienen casco de madera, y sus dimensiones son: 41,45 m de eslora, 7,47 m de manga y 2,44 m de calado. Se desplaza a 10 nudos de velocidad mediante 2 motores diesel General Electric de 800 BHP c/u acoplados a 2 ejes y 2 hélices. El desplazamiento es de 360 t. Armamento: un cañón de doble propósito 2”/50, dos cañones Oerlikon de 20mm y dos lanzadores de cargas de profundidad. Dotación: 32 tripulantes.
El BYMS-26, identificado solo por un código al igual que los demás barcos de su clase, es construido en el astillero de la“Ballard Marine Railway Company”, en Seattle (Washington) entre agosto de 1941 y marzo de 1942. Botado el sábado 21 de marzo de 1942, su “madrina” es Isabel Prentice, la joven hija (14 años) del capataz del astillero.
Es asignado a la “Royal Navy” el sábado 22 de agosto de 1942 y renombrado HMS (Her Majesty´s Ship /Buque de su Majestad) J-826. La “Royal Navy” se hace cargo de él en febrero de 1943. Su primer comandante es el Teniente de Navío Cyril Rewley, y su tripulación la componen 2 oficiales y 27 marineros. El HMS J-826 es destinado al servicio en el mar Mediterráneo, con base en la isla de Malta, a donde llega el 15 de agosto, vía San Francisco, Canal de Panamá, Belem (Brasil), Freetown (Sierra Leona) y Gibraltar.
Opera con la 153.ª Flotilla de Barrido de Minas. Su misión consiste en localizar y neutralizar minas marinas, arrastrando una cadena que corta los cables de anclaje que unen las minas al fondo y una vez sueltas, neutralizarlas. Durante la Segunda Guerra Mundial, tan solo se pierden 6 de estas unidades, todas ellas por explosiones de minas.
El HMS J-826 participa en el asalto a las playas de Sicilia durante la “Operación Husky”, la invasión aliada a la isla italiana, la operación anfibia más grande de la Segunda Guerra Mundial hasta ese momento, limpiando la costa de minas para permitir el acceso a los buques de desembarco.
Cuando finaliza la Segunda Guerra Mundial, el buque es de nuevo renombrado como BYMS 2026 y trasladado a la ciudad italiana de Taranto, donde es dado de baja en el registro naval británico.
En junio de 1947 el BYMS 2026 es devuelto a los EE.UU., que lo ponen en venta como buque civil, al igual que los demás dragaminas de su clase. Se mantiene amarrado en el puerto de Malta un par de años, hasta que en mayo de 1949 el empresario maltés Joseph Gasan lo compra a buen precio, como excedente de la Armada, con la intención de establecer un servicio de transporte costero local entre Marfa, en el norte de la isla de Malta, y Mġarr, en la isla de Gozo.
El buque es reformado en Sicilia, eliminando todo el equipamiento militar y modificando su popa, para transportar 11 automóviles y 400 personas.
el empresario maltés Joseph Gasan
Y bautizado con el nombre de “Calypso G”: en homenaje a la isla de destino del recorrido (Gozo), ya que según los malteses, esta isla es la que aparece en “La Odisea” de Homero, con el nombre griego de Ogigia. En ella se supone que, según la Mitología Griega, vivía una ninfa de nombre Calypso, hija de Atlas, conocida por retener al héroe Odiseo (Ulises) durante 7 años. Le ofreció la inmortalidad para que se quedara con ella, pero Odiseo, añorando su hogar, aceptó irse cuando los dioses intervinieron, dejando a Calipso triste y despechada… La ceremonia de bendición del buque es celebrada con toda solemnidad, por el arzobispo de La Valleta (anteriormente Diputado Laborista), Monseñor Michael Gonzy.
"Calypso se apiada de Ulises" - grabado de Henry Justice Ford
El “Calypso” y Jacques Cousteau
Cuando Jacques decide abandonar la Marina Francesa para organizar sus propias expediciones, necesita un barco de un tamaño adecuado para alojar equipos, laboratorios y tripulantes, pero lo suficientemente pequeño como para navegar en aguas costeras poco profundas. Y lo encuentra en Malta.
La compra del “Calypso” es financiada por el magnate de los negocios y filántropo Thomas Loel Guinness con 3 condiciones:
1ª. Alquilaría el barco a Cousteau por un importe de un franco al año.
2ª. Cousteau no le pediría dinero en ninguna otra ocasión, y
3ª. El acuerdo debía mantenerse en secreto.
La firma para la compra del “Calypso” se cierra el miércoles 19 de julio de 1950 en Niza. Guinness no sólo compra el “Calypso”, sino que también se hace con un barco gemelo de éste, el BYMS-2137, en este caso para convertirlo en su super yate privado de lujo, con el nombre de “Calisto”, pero esa es otra historia.
Ya en las manos de Jacques, el “Calypso” es trasladado a la localidad de Antibes (Costa Azul) para su transformación en buque oceanográfico, como base para el submarinismo, la filmación de documentales y la investigación marina.
9 meses de trabajo, convierten al “Calypso” en una plataforma de exploración y de investigación submarina absolutamente única en su tiempo. Además de sistemas de ayuda para la navegación, el buque se equipa con laboratorios de investigación, equipamiento e instalaciones para los buzos, un pequeño helipuerto para operar con un helicóptero ligero, un montacarga, una torre de observación, una campana de buceo, la “falsa nariz del Calypso” (una cúpula de observación en la proa bajo el agua para la observación y filmación del fondo marino) y una bodega para el transporte de dos minisubmarinos diseñados por el equipo de Cousteau: el SP-350 o Denise capaz de sumergirse hasta a 300 metros de profundidad con capacidad para uno o dos tripulantes y el SP-500 con una cota de inmersión de 500 metros.
En 1950 los fondos oceánicos eran totalmente desconocidos para la mayoría de la población. Equipado con todo lo necesario en 1951, el “Calypso” está listo para sus exploraciones marinas. Su primera exploración va a ser en el mar Rojo, para estudiar los arrecifes de coral.
“Simone y el día en se perdió el Calypso”
Adaptación del texto original de Tito Rodriguez (1958 - 2007, Q.E.P.D), Director y Jefe de Instructores del Instituto Argentino de Buceo ("No se puede defender lo que no se ama y no se puede amar lo que no se conoce").
Tito Rodriguez (1958 - 2007)
Terminaba la década del ´40, no era una época fácil en Europa. La segunda guerra mundial había dejado a Francia en ruinas. Jacques Cousteau, un joven oficial de la marina decide dar un vuelco a su vida, con la ayuda de sus amigos y un sponsor secreto, compra un viejo dragaminas fuera de servicio y lo bautiza "Calypso", renuncia a la marina y convence a un grupo de buzos de acompañarlo en la gran aventura: recorrer los mares del mundo filmando los fondos oceánicos. Todos sus ahorros se gastaron en equipamientos, vendió su casa para costear el viaje, todo su pasado y su futuro estaban puestos en ese viejo barco. Partieron rumbo al Mar Rojo donde planeaban filmar su primera película. Al llegar anclaron el barco cerca de la costa de Egipto y todos los hombres fueron al agua, en el barco sólo quedó la esposa de Cousteau, Simone.
Simone en el "Calypso" mirando por la borda
Mientras que los buzos estaban bajo el agua el cielo se cubrió de nubes, la superficie del mar se encrespó, comenzó a soplar un fuerte viento. Los buzos no pudieron volver al barco, nadaron hacia la costa. Una vez ahí contemplaron al Calypso que se sacudía con cada golpe de ola, tironeando el cabo del ancla que se rompería inevitablemente. Cousteau temía por su esposa, una mujer delgada que no tenía idea de barcos ni de navegación. Los buzos presos de impotencia esperaban la rotura del cabo del ancla para ver como todas sus ilusiones se hundían con el viejo buque. El cabo se rompió en un estallido seco e inmediatamente se escuchó el motor del barco que se ponía en marcha, viraba a babor y se internaba en el mar de frente a la tormenta, al timón estaba Simone Cousteau y no parecía estar dispuesta a dejar hundir al Calypso, como no sabía nada de náutica decidió ir mar adentro donde no podría chocar con nada. Viajaba hacia la tormenta. Ocho horas duró la lucha entre el viejo dragaminas y el mar, ocho horas donde una mujer sola, que nunca antes había estado en un barco, sacaba fuerzas de la nada para evitar que los sueños de su marido se hundieran ese día. Cuando la tormenta terminó llevó al barco hacia la costa que se veía a la distancia pero como no lo sabía atracar y ya no tenía ancla, simplemente lo dejó flotar a la deriva con el motor apagado esperando que los buzos, que miraban la maniobra desde tierra, se pudiera acercar a nado. Al llegar encontraron a una Simone sonriente que, ante la sorpresa de todos, los recibió con café caliente.
Colofón
Pasaron muchos años y el viejo dragaminas se convirtió en uno de los buques oceanográficos más famosos del mundo. Durante 40 años Cousteau y su equipo produjeron material para más de un centenar de películas y documentales para el cine y la televisión y más de cincuenta libros a bordo del Calypso, navegando del Polo Norte al Polo Sur por todos los océanos y mares del mundo.
Su trabajo de divulgación del medio marino fue reconocido con la venta de más de cinco millones de ejemplares de su libro “El mundo silencioso” (desde su publicación en 1953 gracias a su traducción a más de 22 idiomas), la Palma de Oro del Festival de Cannes de 1956 y el Oscar al Mejor Documental de 1957 por el documental del mismo título (el primero de sus tres premios de la Academia).
En 1980, en un reportaje un periodista le preguntó a Jacques Cousteau si era difícil comandar el Calypso… y. él, contestó: "No si está Simone a bordo, ella es la cocinera, la madre de treinta marineros, la que aconseja, la que pone fin a las peleas, la que nos manda a afeitar, la que nos reta, la que nos acaricia, la peluquera de a bordo, nuestra mejor crítica, nuestra primera admiradora, la que salva al barco de las tormentas. Ella es la sonrisa cada mañana y el saludo antes de irnos a dormir. El Calypso podría haber vivido sin mí... pero no sin Simone".