El Padul (Granada), del viernes 10, al viernes 17 de abril de 2026.
Postrimerías nazaríes de Al Badul
En 1488, en el transcurso de la guerra civil nazarí entre Boabdil (Abū ‘Abd Allāh Muhammad ibn Abī il-Hasan ‘Alī, apodado “al-Zugābī” -el desdichado-) y su tío El Zagal (Abū ‘Abd Allāh Muḥammad az-Zaġall), la torre de Al-Badul (construida por el tercer sultán del reino nazarí de Granada, Muhammad III (Abu Abd Allah Muhammad Ibn Muhammad, 1302 - 1309, conocido como al-Makhlu -el depuesto-), para albergar a los campesinos cuando ataca el enemigo), cae bajo el poder de El Zagal (el Valiente), que, al año siguiente (22 de diciembre de 1489) capitula ante los Reyes Católicos (que en reconocimiento, le dejan, entre otras, las tahas de Órgiva y el Valle de Lecrín) y, algunos cristianos ya residen en Al-Badul.
El 8 de marzo de 1490, Boabdil ataca plazas tomadas por los Reyes Católicos. Toma Alhendín y ataca la alquería de Al-Badul, pasando a cuchillo a la guarnición compuesta de cristianos y muladíes (cristiano convertido al Islam que vive entre los musulmanes). En agosto de ese mismo año, Boabdil, arrasa la torre de Al-Badul, de paso hacia las plazas fortificadas de al-Munakkab (Almuñécar) y Salawbaniya (Salobreña), que asedia, pero no consigue conquistar.
Relieve del Sitial nº 33 del Coro de la Catedral de Toledo, que representa la toma del Padul
El cronista granadino Luís del Mármol Carvajal (1524 - 1600) nos dice en su obra “Historia del rebelión y castigo de los moriscos del reyno de Granada” (Capítulo XVIII - “Como los Reyes Cathólicos tornaron á la conquista el año de mil quatrocientos noventa y uno , y cercaron la ciudad de Granada”: “Venida la primavera del año de nuestro Salvador mil quatrocientos noventa y uno, los Cathólicos Reyes, habiendo estado el principio del año en Sevilla, partieron de alli pasada Pasqua florida para ir á cercar Granada. El rey Don Hernarldo entró en la vega y mandó al Marques de Villena, que con tres mil caballos y diez mil peones fuese al valle de Lecrin y destruyese todos los lugares que se habian alzado. Y porque si acaso los Moros viniesen sobre él con mayor pujanza, no recibiese daño en la aspereza de aquellos cerros (como aquel que en nada se descuidaba) partió luego en su seguímiento con el resto del exército. El Marques de Villena entró en el valle, y destruyendo los lugares baxos que estaban mal apercebidos, volvió al Padul con muchos captivos y despojos; mas encóntrandole allí el Rey, le mandó volver y pasando mas adelante, destruyó toda aquella tierra, porque esto era lo que convenía que se hiciese antes de poner cerco á Granada (...) Hecho esto y talados todos los sembrados de la comarca, volvió el Rey con todo su exercito al Padul, y por aquella parte entró en la vega de Granada y asentó su real junto á unas fuentes, que llaman los ojos de Huercal, y estar dos leguas de aquella famosísima ciudad (...) Duró este cerco ocho meses y diez dias con gran contienda de entrambas partes desde veinte y seis días del mes de Abril hasta dos de Enero del año del Señor mil quatrocientos noventa y dos (...) A este cerco vino la Cathólica Reyna Doña Isabel, que en todas las cosas graves y de mayor importancia se queria hallar, para animar con su real presencia á sus vasallos y traxo consigo al Príncipe Don Juan y á la Infanta Doña Juana sus hijos (...) A esta ciudad llamaban los Cáthólícos Reyes santa Fe, nombre digno de su conquista: y con ella quedó el real seguro de fuegos, y fuerte contra qualquier ímpetu de los enemigos, los quales desmayaron luego que la vieron edificada, entendiendo que el cerco era de propósito, y con presupuesto de no levantar de alli el real hasta ganarles á Granada”.
En abril de 1491, la alquería de A-Badul es totalmente incorporada a la corona de Castilla. El rey Fernando está en la Villa de El Padul, durante 2 días, mientras el Marqués de Villena asegura en una correría el ya destruido Valle de Lecrín.
De mezquita a Iglesia
El edificio, habilitado durante siglos como mezquita musulmana de Al-Badul, tras la conquista castellana, es reacondicionado y sacralizado como la Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor.
La antigua mezquita ocupaba la zona de la nave central de la nueva Iglesia Parroquial. En 1501, Diego Hurtado de Mendoza y Quiñones (1444 - 1502), arzobispo de Sevilla instituye la Iglesia Parroquial de Santa María del lugar del Padul, con sus anejos:“Concha, Coxvija, Durcal y Nigueles, tres beneficios simples servideros y tres sacristías”.
Uno de los beneficios de la iglesia queda reservado para colegiales de los colegios Real y Eclesiástico de San Cecilio por una provisión de Carlos V, fechada el 23 de mayo de 1534.
Las obras de reacondicionado son dirigidas por Juan Ajofrín y su hijo en 1540, y en ellas trabaja el albañil Luís Morales.
Entre 1543 y 1545 se pide a Jerónimo García que construya una torre como la del pueblo vecino de Alhendín. Los dos primeros cuerpos lo parecen: la inferior, en forma de prisma y la del medio que tiene 5 caras, cuatro de ellas más pequeñas, en cantería paduleña. Se corona con un capitel de cerámica apoyado en una armadura de madera. El capitel y las tejas vidriadas fueron comprados unos años antes (1540) en el alfar de María Robles.
Entre 1556 y 1560 se construye la Capilla Mayor, obra del albañil Hernando de Morales. La armadura es encargada al carpintero Francisco Hernández. Casi al mismo tiempo, entre 1559 y 1560, se instala el solado y las gradas de subida al Altar Mayor.
Pero, según dice el Historiador del Arte José Manuel Gómez - Moreno Calera (Granada, 1953): “la capilla mayor actual debió de construirse a principios del siglo XVIII, pues en 1734 el maestro Alfonso de Aguirre, maestro de obras del arzobispado, cobraba la elevada suma de 1 0.000 reales «por cuenta de la nueva capilla mayor y sacristía de la iglesia de Padul»”.
En 1587, ya hay un curato, pila bautismal y en la villa residen 58 vecinos. Las portadas son obra del cantero Gaspar de Muriel (1599).
Alberga en su interior el retablo de San Francisco, creado por la escuela de Pedro Machuca y de estilo renacentista, que debió realizarse a mediados del siglo XVI. A pesar de lo modesto de este retablo, es una pieza singular en su especie, pues son poquísimos los que se conservan de esa época en la provincia de Granada. José Manuel Gómez-Moreno Calera dice sobre él: “obra singular de la escuela del renacimiento granadina, cuyas tablas nosotros atribuimos a Juan de Palenque, discípulo de Pedro Machuca. La exquisitez de las pinturas y la fuerza de los Evangelistas en ellas representados permiten considerarlo como uno de los retablos conservados más importantes de la provincia de Granada (...) El retablo, de reducido tamaño (2.75 metros de ancho) pero de buena proporción, es pieza singular por sus magníficas aunque ahora sucias y deterioradas pinturas. Y aunque así no lo fuera, merecería una mayor atención por ser uno de los pocos de esta época que se conservan en nuestra provincia (...) Consta de banco, dos pisos y tres calles y lo que hoy se conserva es una adaptación con mutilaciones importantes respecto de la configuración primitiva (...) Las pinturas son, algunas, óleos sobre lienzo pegado a tabla y otras al óleo directamente sobre tabla. Los colores están muy desvaídos y opacos, por el efecto de los barnices y la suciedad acumulada durante siglos, que impiden observar su riqueza cromática y el suave efecto de las veladuras, tan característicos de nuestra pintura del XVI, apareciendo ahora con una dominante amarillenta”.
Detalle del Retablo de San Francisco
El Coro, del siglo XVII, es costeado por el pueblo.
La nave principal se cubre con una armadura de limas bordones que pierde el faldón de la cabecera al contactar con el arco que la separa de la capilla mayor. Tiene ocho tirantes pareados apeinazados con lazo de ocho, que descansan sobre canes de acanto. El almizate (centro del artesonado) mantiene lazo de ocho en los cabos y tiene una gran piña en el centro. La capilla mayor está cubierta por una armadura cuadrada de limas simples con cuadrales dobles apeinazados con lazo de ocho sobre canes de acanto.
Nave principal, cubierta y altar mayor
Sobre el retablo del Altar Mayor no he encontrado mucha información. Hubo un antiguo retablo en el Presbítero sobre el que no se tienen datos, salvo su lamentable estado de deterioro. En el Libro de la Hermandad del Santísimo Sacramento se recoge la celebración de un cabildo en el que las hermandades de la localidad y la parroquia denuncian ante el juez local la escasa atención prestada por el Arzobispado ante la demanda de un retablo para el Altar Mayor, en el mismo se menciona un nuevo retablo contratado en 1766 a Alejandro Salmerón por doce mil reales, de los cuales en 1773 se habían pagado más de cuatro mil. En 1777 se registra en las cuentas parroquiales un traslado de retablo y de un cancel a la localidad, que importa un total de 22 reales, mientras al año siguiente se recogen los gastos de albañilería derivados de la “postura” del retablo. En 1782, el retablo aún está sin dorar. Se trata de una obra de sección recta, articulado en tres calles, dos pisos y ático. La calle central tiene en el primer piso un arco en el que se encaja el conjunto del sagrario y manifestador (existente con anterioridad). La policromía que presenta el retablo no es la original (aplicada por Antonio Vival en 1796 con cargo a las cuentas arzobispales): se repintó hacia 1998.
Hay constancia escrita de que ya en el año 1.787 la Hermandad del Santísimo pagó a un organista (luego existía otro órgano antes del que actualmente vemos).
Ese mismo año, el arzobispo Antonio Jorge y Galván (1717 - 1787) erige en propio, perpetuo, colativo y sujeto a oposición, el curato del Padul. En atención a que este curato (que vale 6320 reales), no tiene toda la congrua (renta mínima de un oficio eclesiástico o civil o de una capellanía para poder sostener dignamente a su titular) suficiente, lo dota uniéndole el beneficio de su iglesia (que vale 4089 reales).
Hasta 1882 la puerta principal está situada en el muro de la Epístola. El lado de la Epístola, es donde se leen las epístolas (cartas) canónicas en la liturgia. De cara al Altar Mayor, el lado de la Epístola se halla a la derecha.
Las dos naves laterales se construyen a finales del siglo XIX, gracias a un donativo de 12 mil pesetas que el rey Alfonso XII (1857 - 1885) concede a la Villa, para premiar la ayuda (eficaz y desinteresada), que nuestros antepasados prestaron a las víctimas de los terremotos del jueves 25 de diciembre de 1884, que asolaron varios lugares, entre ellos la vecina Albuñuelas.
Retablo del Altar Mayor
Las naves laterales llevan bóvedas de aristas enlazadas y reforzadas las aristas con nervios de adorno, todo ello de yeso y caña (bóvedas encañonadas).
Tras la supresión de los diezmos, el curato del Padul es considerado Parroquia de término y de segunda clase en los presupuestos para los gastos de culto. En el arreglo parroquial de 1906 se mantiene la parroquia Santa María la Mayor de Padul, título que ya tenía en el siglo XIX, con categoría de ascenso.
En 1.924 el Conde del Padul costea el nuevo órgano y la parte superior de la torre, tal como se encuentra en su estado actual.
Presenta en la actualidad una fábrica muy renovada con tres naves separadas por pilastras de cantería de piedra toba sobre las que descargan arcos de medio punto. El altar mayor está decorado según las pautas del estilo barroco y el órgano (que preside el coro) añaden belleza y personalidad al templo. El templo ha quedado configurado de forma bastante armoniosa, con una gran amplitud y luminosidad. Las portadas son dos, una a los pies: de simple arco con una cruz de Malta en la clave (de remodelación moderna), y otra portada lateral historicista, realizada cuando la ampliación de finales del siglo XIX.
Vista panorámica del interior de la Iglesia
En la plaza de la Iglesia, se encuentra la conocida popularmente como “Cruz de los Burbujones” y sobre ella, leí un texto de don Antonio Villena Muñoz que transcribo literalmente: “Decía el cura que debíamos guardar el ayuno y la abstinencia durante la cuaresma. ¡Como si en aquellos tiempos hubiera mucha carne que comer! No os vaya a suceder como a una vieja que comió. Venia la buena mujer a los oficios del Viernes Santo y la cruz se la tragó. Ella, asustada, comenzó a dar con todas sus fuerzas codazos, puntapiés y rodillazos para escapar del interior de la cruz. Y, entonces, fue cuando la salieron esos bultos”...
Hasta el último tercio del siglo XVII, el cementerio parroquial se encontraba junto a los muros de la Iglesia, en lo que hoy es la plaza. Se trasladó al huerto de la Ermita de San Sebastián (que se utilizaba como Capilla del camposanto) y en 1902, se inauguró el nuevo Cementerio Municipal a las afueras del casco urbano, junto a las eras.
Las Escuelas Parroquiales son construidas (1912) en la plaza de la Iglesia, siendo el párroco don Adrián López Iriarte y el alcalde don Diego Villena Álvarez.
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