El Padul (Granada), del domingo 19 al lunes 20 de abril de 2026.
Emprendida la larga campaña de conquista del reino nazarí de Granada por los Reyes Católicos (1482 - 1492), era una costumbre frecuente que, al ocupar y dominar una plaza o lugar, concediesen un Señorío a los “moros viejos” que se convertían al cristianismo, para dar ejemplo a sus convecinos y controlar las posibles revueltas. Asimismo, como agradecimiento, otorgaban títulos nobiliarios y tierras a las personas señeras que habían participado y les habían apoyado en la campaña militar.
Martín Pérez de Aróstegui y Aguirre, soldado originario de Álava de Vergara (Guipúzcoa), recibe de los Reyes Católicos, en recompensa por los servicios prestados y para su uso y disfrute, para él y sus descendientes, tierras y el control de la villa de al-Badul. Y éste, sobre las ruinas de un edificio nazarí, se construye una casona de labor, protegida por una gran cerca: es la “Casa Grande” del Padul.
La Casa Grande del Padul
Su descendiente, del mismo nombre, se va a hacer famoso por la hazaña a la que hace referencia la leyenda inscrita (sobre piedra arenisca) en el pórtico de la Casa, que dice así: "En el año de 1569, por agosto, siendo dueño de esta casa Martín Pérez de Aróstegui de Vergara, originario de Álava de Vergara, en la provincia de Guipúzcoa, la defendió valerosamente de gran multitud de turcos, moros y moriscos, cuando el levantamiento de ellos, hallándose con sólo seis personas y durante el combate que fue desde el amanecer hasta la tarde que acaso vino el socorro mató por su persona con su escopeta de caza ocho de los mas principales que gobernaban aquella gente, lo cual fue parte para que no se perdiese este lugar y en memoria de este hecho la reedificó Antonio de Aróstegui su hijo, secretario de Estado del Rey Felipe III de este nombre. Año de 1613".
Su hijo Antonio Pérez de Aróstegui y Zazo (1566 - 1623), caballero de la Orden de Santiago, Secretario con los reyes Felipe III y Felipe IV y fundador del Mayorazgo del Padul, en 1613, sobre la casona, reedifica una casa-palacio de estilo barroco severo con aspecto defensivo y sin ornamentación ostentosa, que se ubica en el cuadrante suroeste del recinto.
Puerta principal de acceso a la Casa Grande del Padul
Comentario sobre el texto de la IA
La Casa Grande del Padul: Crónica, Linaje y Leyenda: Este texto detalla la trayectoria histórica de la Casa Grande del Padul, un palacio fortificado en Granada vinculado a la familia Pérez de Aróstegui desde la Reconquista. La edificación destaca por episodios de valentía militar en 1569 y su posterior reconstrucción barroca por parte de un Secretario de Estado de Felipe III. A lo largo de los siglos, el inmueble ha cumplido diversas funciones, sirviendo como refugio para guerrilleros antinapoleónicos y centro de reclusión durante la Guerra Civil Española. Actualmente, este monumento es reconocido como Bien de Interés Cultural, simbolizando el rico legado nobiliario y social de la región. El relato integra tanto hechos documentados sobre su arquitectura y propietarios como leyendas populares que resaltan su importancia cultural.
Sobre el edificio y su historia
El edificio se sitúa en el interior de un gran espacio casi cuadrado, cercado por un muro y con acceso por un gran portón desde la calle Escuelas, situada al Este.
La puerta de entrada al edificio se sitúa en la fachada Este, enfrentada con el portón de la cerca exterior.
Una vez pasada la puerta se entra en un amplio zaguán, con salida trasera al patio de menor superficie y con bancos alrededor para los pobres que pedían comida y ayuda, lo que hace que este edificio forme parte del exiguo catálogo de Palacios de Asiento existentes en nuestra provincia.
En las esquinas sureste y suroeste de la cerca exterior se sitúan torres circulares huecas de reciente construcción, ya que las primitivas se derrumbaron con el terremoto de 1884. Las bases macizas de ambas torres parecen originales y formadas con sillares curvos de piedra caliza.
La fachada oeste del patio presenta otra puerta de acceso, sobre la que se puede ver otro escudo de la familia.
Puerta oeste de la Casa Grande del Padul
En 1727 quedan entroncadas la familia Pérez de Aróstegui con la casa Pérez de Herrasti. De cuya familia desciende Isidoro Pérez de Herrasti y Pérez de Herrasti (1866 - 1935), nombrado por el rey Alfonso XIII, el 16 de julio de 1924, Conde del Padul.
Otra persona relacionada con la “Casa Grande”, es Juan Fernández de Cañas (1769 - 1815), más conocido como el “Tío Caridad”, quien en 1810, siendo alcalde de Otívar, forma una partida de guerrilla para combatir contra el ejército francés invasor del general Horace Sebastiani (1772 - 1851) y a cuantos le apoyan. Atacan correos, patrullas y convoyes, interrumpiendo los suministros con Granada capital, teniendo como punto de refugio la Casa Grande del Padul. En las inmediaciones de ella, en su lucha contra los franceses, resulta gravemente herido, hasta el punto que algunos de sus propios hombres le dan por muerto. Ayudado por los paduleños, consigue recuperarse y se traslada y esconde en una cueva de la Sierra de Lentegí, y forma de nuevo su partida para continuar sus acciones hasta septiembre de 1812, con la expulsión de los franceses.
Durante la Guerra Civil Española, la “Casa Grande” es conocida como “El penal de los Gudaris”, por servir de reclusión para presos políticos y de guerra (“Campo de Clasificación de Prisioneros y Presentados de Padul”). Aunque ya albergó prisioneros a finales de 1936, como campo oficial operó entre enero y octubre de 1939. Congregó, en su momento álgido, a 2000 prisioneros. Los propios presos levantan allí un altar a su patrona la Virgen de la Merced. Estos fueron los encargados de construir “a pico y pala” el sendero de la Sierra del Manar que conduce a la Piedra Ventana y que lleva su nombre: “Sendero de los Gudaris”.
El 12 de febrero de 1981 queda inscrita como Bien de Interés Cultural.
Y en 1984, comienza a ser restaurada por su propietario, José María Pérez de Herrasti y Narváez (1933 - 2025, Hijo Adoptivo de Trujillo), derribando las edificaciones aledañas y del interior de la finca, aunque la restauración no llega a completarse.
Placa conmemorativa situada en el pórtico de la Casa Grande
En concreto, la intervención consiste en el arreglo del muro de la cerca exterior (coronada por un almenado de pináculos piramidales), el derribo de (recientes) edificios anejos y el de una casa convento de principios del siglo XIX (adosada a la fachada norte del castillo-palacio), el cegado de todos los huecos no originales, desescombrado y limpieza del solar. Se rehace la estructura de las cubiertas del edificio, sustituyendo la antigua de madera por otra metálica, cubriéndose posteriormente con teja árabe. Se pican todos los paramentos verticales (exteriores e interiores) y después se enfoscan con morteros de cemento. Los suelos se refuerzan con soleras de hormigón. Y aquí la obra queda parada, hasta el punto de que no se ejecutan las escaleras de acceso a las plantas superiores.
La Casa Grande atrae por sus elegantes proporciones y lo equilibrado de su fábrica, el sencillo juego de volúmenes (a distinto nivel), y la elegancia de los remates puntiagudos con recuerdos escurialenses.
Actualmente, la Asociación de Mujeres “Casa Grande” de Padul, ha adoptado el nombre de este palacio por considerarlo un lugar emblemático del municipio.
Colofón
El “Blog Personal de José Manuel Fernández Martín”, titulado “Las leyendas de nuestros pueblos”, recoge en fecha martes, 19 de abril de 2016, la titulada “La Casa Grande del Padul”, que, personalmente, me gusta mucho… Y, en el que José, un joven pastor y su perra “Blanca”, al servicio del señor de la Casa, Martín Pérez Aróstegui y Aguirre, el “Viejo de Vergara”, protagonizan ésta bonita leyenda.
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