El Padul (Granada), del martes 7, al jueves 9 de abril de 2026
En uno de los muros de la Fuente de los Cinco Caños, una placa dice “Esta obra hicieron García de Ríos y Martín de Zafra y Andrés de Peralta, Alguacil, a Costa del Concejo. Acabose a 7 de marzo de 1556 años”.
La Fuente de los Cinco Caños, también conocida como Fuente ó Pilar de San Joaquín, forma parte de un conjunto monumental, junto con el Lavadero de Santa Ana y el aljibe.
Se trata de una construcción que data del siglo XVI, aunque ha recibido reformas y modificaciones en su estructura hasta este mismo siglo.
En éste lugar nacía la Acequia del Pueblo, que regaba las tierras de cultivo de los pagos agrícolas de Fadin al-Basar y el de Dirdala.
Cuenta con una pila rectangular de piedra gris, situada a nivel del suelo, con un pequeño pretil (de unos 5 cm de alto).
En la parte inferior, hay 5 caños de metal insertados en la pared del aljibe, por los que mana el agua. En la parte superior, un frontis triangular de mármol blanco está coronado por una cruz.
Comentario de la IA (de mi amigo Luís Díaz González) sobre el texto de éste articulito: Patrimonio e Historia del Lavadero de Santa Ana - Este texto detalla la historia y el valor cultural del conjunto monumental en El Padul, compuesto por la Fuente de los Cinco Caños, el Lavadero de Santa Ana y un aljibe antiguo. El complejo ha evolucionado desde sus orígenes en el siglo XVI hasta convertirse en un espacio de memoria histórica que rinde homenaje al arduo trabajo de las mujeres locales. La importancia del sitio se resalta mediante la instalación de una escultura de bronce dedicada a las lavanderas y el proyecto literario "Bosque de la Poesía", que adorna el entorno con siluetas metálicas y versos. Actualmente, el lugar funciona como un emblema turístico y social que busca educar a las nuevas generaciones sobre el patrimonio y las raíces del municipio. A pesar de su relevancia, el autor señala la necesidad de mantenimiento y restauración para preservar los elementos artísticos expuestos a la intemperie.
Adosada a la Fuente está el Lavadero. Público y cubierto, en el que durante casi un siglo las mujeres iban a lavar la ropa provistas de sus canastas de mimbre y jabones caseros haciendo de este lugar, un espacio único que formaba parte de la poca vida social de las mujeres.
Una placa dice “Por el Ayuntamiento constitucional de esta villa, siendo alcalde presidente D. Diego Villena Alvarez, se constituyó este lavadero siendo contratista y maestro Joaquín Antonio Ferrer, terminándose el 13 de Junio de 1897 titulándose desde ese día lavadero de Santa Ana.”
El Lavadero de Santa Ana es de planta rectangular y su fábrica de ladrillo visto. Es un recinto porticado con arcos de medio punto, uno en cada uno de los lados menores, y cinco en los lados mayores. En el centro del mismo se encuentra la pila de lavar, a ras del suelo. Todo el recinto está protegido por una armadura de madera reforzada por tirantes, cuya cubierta, a cuatro aguas, es de teja árabe.
En el interior del Lavadero, desde el viernes 28 de octubre de 2022, se encuentra la escultura de una lavandera, obra en bronce del artista granadino don Javier Casares Jiménez, autor también de obras como el Monumento al Cabezón de Gabia (Manuel Fernández Baena, 1868 - 1917), los Murales de la Embajada de Guinea Bissau ó la Escultura del cantaor flamenco “Bambino” (Miguel Vargas Jiménez, 1940 - 1999).
La figura de bronce, de más de un metro de alto, representa a una mujer arrodillada, lavando junto a un cesto de ropa.
Paralelamente a su instalación e inauguración, se aprovechó la ocasión para embellecer con plantas decorativas el entorno del conjunto monumental.
He leído unas declaraciones a la prensa de doña Dolores Cenit Palomares, presidenta de la Asociación de Mujeres “La Casa Grande” de El Padul, sobre éste monumento: “desde nuestra Asociación no queremos que nuestras mujeres queden en el anonimato, queremos que la gente joven conozca la vida de sus antepasadas las cuales forman parte de nuestra propia historia y que sepan que no siempre hemos gozado de este estado de bienestar del que podemos presumir. Dado que contamos con un edificio civil emblemático recuperado para el recuerdo y que forma parte de nuestro patrimonio cultural ¿qué mejor lugar para que prevalezca en la memoria de todos/as aquellos trabajos tan duros que realizaban las mujeres para disfrute de la ciudadanía de nuestro pueblo y cómo reclamo turístico para las personas que nos visitan?”.
El aljibe, construido con gruesos sillares de piedra, podría remontarse al siglo XIV, encontrándose actualmente cerrado y a unos 3 metros bajo el nivel del suelo actual de la calle, y protegido por una moderna construcción de planta cuadrada, realizada en ladrillo y cubierta a 4 aguas.
Tras la instalación municipal del agua potable en El Padul y la llegada de esta a todas las casas, el lugar se abandonó.
En la década de 1960 el edificio del Lavadero es utilizado como Escuela de Primaria de los niños del Patronato “María Estrella”, para lo cual se coloca una plataforma sobre la pila y se ciegan varios arcos. Éste espacio también es utilizado como lugar de ensayo de la Banda de Música Municipal.
No es hasta principios del siglo XXI, tras las reformas de este espacio urbano, cuando se convierte en un emblema de la localidad.
Para conmemorar el “Día del Libro 2025” (miércoles, 23 de abril), el Ayuntamiento ha llevado a cabo una bonita iniciativa a nivel popular, fomentada por su bibliotecaria, Toñi González (Doña Antonia González Ruiz), bajo el título “Bosque de la Poesía”: la instalación en el Lavadero, el Paseo de la Estación, el entorno de La Casa Grande y la “Punta las Paeres” (calle Angustias), de doce (12) siluetas metálicas (de acero corten) con formas arbóreas y poemas de distintos autores.
En ésta iniciativa cultural, basada en el movimiento internacional argentino (2020) denominado “Poesía contra la devastación del Planeta”, han intervenido don Juan Hidalgo Álvarez, en la selección de los poemas; don Julio Martín Villanueva, en el diseño y tratamiento del metal; y doña Susana Burgos Muñoz, en la caligrafía de los poemas.
En la explanada empedrada del conjunto monumental, se instalaron tres (3) siluetas, con poemas de Jimena Martín (“Lavanderas de noche”), Mari Luz Escribano Pueo (1935 - 2019), Violeta Parra (1917 - 1967, “La lavandera”), Elena Martín Vivaldi (1907 - 1998, “Desde mí”), Enrique Morón Morón (1942, “Grillo”) y Juan Ramón Jiménez (1881 - 1958, “Aquella tarde, al decirle… “).
Ha pasado casi un año de la instalación de las siluetas metálicas del “Bosque de la Poesía”... y algunas, ya muestran señales de deterioro… posiblemente el baño oxidativo aplicado al metal no es el más adecuado para estar permanentemente a la intemperie… y, sería conveniente cambiarlo y volver a caligrafiar algunos poemas…
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