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La carrera de Glenn Ford (Gwyllyn Samuel Newton Ford; Quebec -Canadá-, 1 de mayo de 1916 - Beverly Hills -California-, 30 de agosto de 2006) es extraordinariamente larga, pero también irregular. Al igual que William Holden, camarada y compañero de dos de sus filmes del oeste, pasó algunos años sin definir su personalidad, lo cual explica que el público tardase en quedarse con él. Apareció como un galancito no desprovisto de encanto, pero que servía para demasiadas cosas sin brillar en ninguna. Resultaba gracioso en la comedia y un tanto soso en el cine de acción. De repente, se convirtió en macho dominador empeñado en amargarle la vida a la pobre Gilda. Nada en él quedaba demasiado claro.
Richard Brooks (Ruben Sax, 1912 - 1992, director, guionista, productor y escritor estadounidense) asegura que le eligió para interpretar al profesor de Blackboard Jungle, en 1955, porque era un papel que ningún otro actor quería hacer y Ford estaba muy bajo en la apreciación de los productores. Sin embargo, éste es el título que cambió su carrera convirtiéndole en uno de los actores favoritos del público americano en la década de los cincuenta. En aquella película, cuando ya tenía treinta y nueve años, desarrolló su personalidad definitiva. El buen muchacho evolucionó hacia el maestro que todos hubiéramos deseado tener. Un personaje afectuoso que en algunos momentos podía resultar jovial. El espectador tenía ganas de llamarle tío Glenn.
Su verdadero nombre es Gwyllyn Samuel Newton Ford y nació el 1 de mayo de 1916 en Quebec, Canadá, donde su padre era ejecutivo de una compañía de ferrocarriles. A los siete años fue trasladado a Santa Mónica, California, donde cursó sus estudios. Curiosamente, se enroló como mozo de establos del famoso caballista Will Rogers (William Penn Adair "Will" Rogers, 1879 - 1935) y, mientras ejercía otros oficios, fue alimentando el deseo de convertirse en actor.
En la compañía local, la Santa Mónica Player’s tuvo la oportunidad de efectuar sus pinitos teatrales, con un pequeño papel en la obra de Lillian Hellman (Lillian Florence Hellman, 1905 - 1984) “Children’s hour” (1935) -conocida en España como La calumnia-. Trasladado a Nueva York, intervino en títulos como Parnell y Golden Boy (1935). Y en gira por la costa oeste adquirió cierto nombre con la obra del Elmer Rice (1892 - 1967) “Judgement Day”. Por lo menos sirvió para que los cazatalentos de Hollywood se fijasen en él.
Su primera intervención cinematográfica fue en Night in Manhattan (1937), para la Paramount; después pasó a la Fox con Heaven With a Barbed Wire Fence (1939), de Ricardo Cortez (Jacob Kranze, 1900 - 1977), pero en ninguno de los dos Estudios causó el menor impacto. Fue por fin la Columbia quien le firmó un contrato a largo término -siete años- convirtiéndose en la productora que sería responsable de su primera imagen. Esta se establecería entre papeles de héroe bondadoso en aventuras del oeste, soldado bisoño en filmes de propaganda bélica y galancito imberbe en algunas comedias amables.
<<Texas>>
Sus primeros años en la Columbia no fueron en absoluto espectaculares. Entre nueve películas destacan únicamente el melodrama policíaco The Lady in Question (1940), que sirvió para ponerle en contacto con la que en el futuro sería su pareja mítica, Rita Hayworth (Margarita Carmen Cansino, 1918 - 1987), y con el director Charles Vidor (Károly Vidor. 1899 - 1959), quien les dirigía a ambos en varias ocasiones. En el filme ya citado Rita era una acusada de homicidio de quien se enamora Glenn, hijo del abogado encargado de defenderla (Brian Aherne -William Brian de Lacy Aherne-, 1902 - 1986).
Para llegar a Gilda faltaban todavía cinco años en cuyo transcurso se produjeron pocas sorpresas. Entre ellas Texas (1941), de George Marshall (1891 - 1975), un western que le colocaba junto a otro jovencísimo y prometedor galán llamado William Holden. Ambos interpretaban a dos confederados que después de la guerra civil llegan a tierras lejanas en busca de fortuna. Holden se convertía en ladrón de ganado. Ford en vaquero honesto y ambos luchaban por el amor de Claire Trevor (1910 - 2000).
Otra buena oportunidad llegó cuando fue prestado a la United Artists para un excelente melodrama de John Cromwell (Elwood Dager Cromwell, 1886 - 1979): So End Our Night (1941). Glenn y Margaret Sullavan (1909 - 1960) interpretaban a un matrimonio judío que huye del terror nazi bajo la protección de Fredrich March (Ernest Frederick McIntyre Bickel, 1897 - 1975).
Fue un simpático sheriff que corteja a una juvenil Ann Miller (Johnnie Lucille Collier, 1923 - 2004) en un musical de bajo presupuesto, Go West, Young Lady (1941) de Frank R. Strayer (1891 - 1964). Después, se vistió de marino sacado de un relato de Jack London (1876 - 1916) y disputado por dos de las estrellas oficiales de la Columbia, Evelyn Keyes (1916 - 2008) y Claire Trevor (1910 - 2000), en El barco de la muerte (The adventures of Martin Eden, 1942), de Sidney Salkow (1911 - 2000).
Flight Lieutenant (1942) de Sidney Salkow era un drama bélico en el que un ex aviador (Pat O’Brien, 1899 - 1983) vivía inmerso en el remordimiento por haber permitido la muerte de su copiloto durante un ataque. Glenn era el hijo de O’Brien y se enamoraba de Evelyn Keyes, la hija del copiloto muerto. Volvió a ser galán de la Keyes y con la Trevor merodeando en un western más conocido por ser el primer intento serio de technicolor rodado en la Columbia: Los desesperados (1943) de Charles Vidor (1900 - 1959). En Destroyer (1943) de William Seiter (1890 - 1964), interpretaba a un marino dividido entre las arengas patrióticas de un veterano de la guerra anterior (Edward G. Robinson, 1893 - 1973) y el amor de la bella Marguerite Chapman (1918 - 1999).
<<Gilda>>
En 1943 se enroló en la Marina, donde sirvió hasta el final de la guerra. Cuando en 1946 regresó al cine lo hizo con un papel providencial: el del chuleta Johnny Farrell en Gilda. La repercusión de aquel melodrama negro fue inmensa y Glenn y Rita se convirtieron en una pareja que ya es propiedad de la memoria colectiva.
En la vida real había contraído matrimonio con Eleanor Powell (1912 - 1982, bailarina y actriz), una de las grandes bailarinas de la historia del cine. Se casaron en 1943, y dos años después nacía su hijo Peter Newton (5 febrero 1945).
Después de Gilda cayó en manos de otra poderosa dama del cine. Cuenta la leyenda -y el propio Ford lo confirmó- que la gran Bette Davis (Ruth Elizabeth «Bette» Davis, 1908 - 1989) pidió personalmente que fuese su pareja en Una vida robada (1946), de Curtis Bernhardt (1899 - 1981), el melodrama en que la actriz interpretaba a dos hermanas gemelas, perversa una, bondadosa la otra, enamoradas de un joven pintor. Pero dos Bettes a la vez eran demasiadas para cualquier actor. y Glenn pasó un rato desapercibido ante el virtuosismo de su pareja.
Igual ocurrió con un drama de la aviación, Gallant Journey (1946) de William A. Wellman (1896 - 1975), y casi estuvo a punto de ocurrir con Paula (Framed, 1947), de Richard Wallace (1894 - 1951). Pero la relación de Glenn Ford con una nueva vampiresa, Janis Carter (Janis Elinore Dremann, 1913 - 1994), fue promocionada como contrafigura de la que tuviera con Gilda: era de nuevo el prototipo de macho dominante que era presentado en las fotografías con la hembra arrodillada a sus pies, casi suplicando sus favores.
Estuvo simpático y encantador cortejando de nuevo a Evelyn Keyes en la comedia El hombre de mis amores (The Mating of Millie, 1948) de Henry Levin (1909 - 1980) y un nuevo giro de personalidad se volvió un sheriff sádico e implacable en otro buen western El hombre de Colorado (1948), de Henry Levin.
A dos años de distancia de Gilda, la Columbia decidió probar si continuaba funcionando la química entre su famosa pareja y así Rita y Glenn se apasionaron de nuevo en Los amores de Carmen (1948) también de Vidor. La publicidad americana ponía énfasis en que no se trataba de la ópera, por si las moscas, y la historia quedó reducida a una gran stravaganza en technicolor donde continuaba triunfando la belleza de Rita y la apostura de Glenn, aunque su Don José resultaba sorprendentemente envarado.
En Tío Willie (The Return of October, 1948), de Joseph H. Lewis (1907 - 2000) era el psiquiatra encargado de vigilar a una jovencita que cree que su tío se ha reencarnado en un caballo de carreras. Ella era la linda Terry Moore (Helen Luella Koford, 1929) que pocos años después conocería una corta fama como damita juvenil de la Fox. Vino después un thriller junto a Nina Foch (1924 - 2008), Relato criminal (The Undercover Man, 1949) de Joseph H. Lewis y Lust for God (1949) de Sylvan Simon (1910 - 1951). Era ésta una historieta de buscadores de oro en la que Glenn, convertido de nuevo en un tipo duro, mata a la mujer amada (Ida Lupino, 1918 - 1995) y al marido de ésta cuando saben que también conocen su secreto. Él acaba muriendo en un terremoto. Era algo así como El tesoro de Sierra Madre de los pobres.
Fue presentado a la Metro para una comedia con Janet Leigh (1927 - 2004), The Doctor and the Girl (1949), de Curtis Bernhardt (1899 - 1981). Otro título muy promocionado gracias a su fotografía en technicolor y sus efectos especiales fue La montaña trágica (The White Tower, 1950) de Ted Tetzlaff (1903 - 1995). Pese a la presencia de Alida Valli (Alida María Laura von Altenburger, 1921 - 2006) resultó ser un aburrido suspense de alpinismo al cual siguió Drama en presidio (Convicted, 1950) de Henry Levin, donde Ford aparecía entre rejas y enamorado de Dorothy Malone (1924 - 2018), hija del director de la cárcel (Broderick Crawford, 1911 - 1986).
Después de otros títulos basados en fórmulas que ya había interpretado antes, rodó en Europa un thriller medio francés, medio americano. El guantelete verde (1952) de Rudolph Maté (1898 - 1964). La Columbia volvió a requerir sus servicios para otro intento de revitalizar la carrera de Rita Hayworth. El resultado fue La dama de Trinidad (Affair in Trinidad, 1952) de Vincent Sherman (1906 - 2006), que buscaba desesperadamente el reclamo de Gilda mostrando a Rita en un baile más o menos tórrido y a Glenn abofeteándola sin demasiada justificación. Ni su carrera ni la de su dama notaron el menor avance, y mientras ella continuaba precipitándose en la decadencia, él se fue de nuevo a la Metro para dos títulos de relleno: Time Bomb (1953) de Ted Tetzlaff y Plunder of the Sun (1953) de John Farrow (1904 - 1963), que volvía a involucrarle en la búsqueda de un tesoro azteca.
<< Hombres violentos >>
Curiosamente, la R.K.O. le vio como el héroe ideal para este tipo de aventuras desarrolladas en selvas latinoamericanas y con bajo presupuesto. Se lanzó a la desesperada por ciénagas y pantanos en Cita en Honduras (1953), de Jacques Tourneur (1904 - 1977) y repitió aproximadamente el mismo estilo en El americano (1954), de William Castle (1914 - 1977). Éste último título tuvo serios inconvenientes a la hora del rodaje, incluida la sustitución de una de sus actrices. David Shipman (1932 - 1996, escritor y crítico de cine) asegura que Ursula Thiess (1924 - 2010) permaneció en el reparto y fue Abbe Lane (Abigail Francine Lassman, 1932), en todo caso, quien apareció en el papel presumiblemente destinado a la Montiel.
Ford se arrancó la espina de tanta jungla regresando al terreno del mejor western con Hombres violentos (1954) de Rudolph Maté. Ya era un hombre maduro que intentaba asentarse pacificamente en unas tierras por un déspota inválido (Edward G. Robinson) de quien a su vez intentaba librarse su perversa esposa, la siempre excepcional Barbara Stanwyck (1907 - 1990).
Antes de los filmes citados, Ford interpretó un buen western en la Universal, El desertor del Álamo (1953) de Budd Boetticher (1916 - 2001) pero no tardó en regresar a sus orígenes: la Columbia. Obtuvo su mejor oportunidad en muchos años al ser dirigido por uno de los maestros incuestionables del cine, Fritz Lang (Friedrich Christian Anton Lang, 1890 - 1976), en Los sobornados (The big Heat, 1953) y, posteriormente, en Deseos humanos (1954). Con los años, el primer título se convertiría en uno de los más respetados de la historia del cine negro, acaso una de las últimas obras maestras de los años cincuenta. El segundo título pretendía ser una versión americanizada de la novela de Balzac La bestia humana, que Jean Renoir (1894 - 1979) había dirigido en Francia dos décadas antes. Distintos problemas con la censura americana obligaron a cambiar los elementos más brutales del relato, que quedó convertido en una historia de adulterio entre Ford y la protagonista Gloria Grahame (Gloria Hallward, 1923 - 1981) contra el marido de ésta, Broderick Crawford.
Todos los títulos comentados se limitaban a ser escalones en una carrera que ya no conducía a ninguna parte.
El verdadero triunfo popular le llegó a Glenn en la primera madurez y aún por caminos inesperados: el auge de la primera pieza de “rock” que sonaba en la pantalla. La melodía era Rock around the clock y parecía ideal para acompañar las atrocidades perpetradas por unos colegiales desalmados en Semilla de maldad (Blackboard Jungle, 1955). Glenn estuvo perfecto como el profesor que intenta educarles aún a riesgo de su vida. Debido a lo que entonces se consideraba “crudeza”, éste excelente filme de Richard Brooks (Ruben Sax, 1912 -1992) constituyó un gran éxito e inauguró la cantera de dramas sobre la delincuencia juvenil que fueron típicos de los años cincuenta. Ford remató su retrato de americano justo en otro drama de pretendida renuncia y declarado anti-comunismo: La furia de los justos (Trial, 1955) de Mark Robson (1913 - 1978), sobre un joven puertorriqueño acusado de homicidio. También en Ransom! (1956) repitió su expresión de angustia derbatiéndose entre su deber como ciudadano y el amor a su hijo, raptado por unos delincuentes. Durante una hora y media dudó entre si debía o no debía pagar el rescate exigido por los raptores. (Donna Reed -Donna Belle Mullenger, 1921 - 1986- era la madre del niño, histérica además de angustiada).
Pero la imagen bondadosa e incluso abnegada de Ford adquirió su máxima expresión cuando fue el doctor que se casa con la cantante Marjorie Lawrence (1907 - 1979) y permanece a su lado al ser ella víctima de poliomelitis. La cantante era Eleanor Parker (1922 - 2013), el filme Melodía interrumpida (1955) y el resultado fue mucha emoción y la irreprochable factura de los melodramas de la Metro con fragmentos de ópera incluidos.
Ford consiguió una interpretación modélica en ésta réplica femenina de El gran Caruso, cuyo rodaje estaba ultimando cuando Richard Brooks (Ruben Sax, 1912 - 1992) le requirió para Blackboard Jungle (Semilla de maldad, 1955) contra la opinión de la productora.
En 1956 apareció en la lista de los “diez grandes”, donde permanecería hasta 1959. Gran parte de su extraordinaria popularidad se debe a su incorporación de un personaje muy querido en la mitología americana; el del militar que demuestra ser más humano que la vida misma, desde una visión paternalista e incluso patriotera de la vida castrense. Así, el chuleta que había abofeteado a la Hayworth pasó a encarnar a toda una galería de oficiales simpáticos, bondadosos, camaradas o hermanos mayores de los hombres a sus órdenes. El personaje se vió consagrado a partir de La casa de té de la luna de agosto (1956), de Daniel Mann (1912 - 1991), comedia que presentaba la ocupación americana del Japón como si de un picnic se tratase. Marlon Brandon (1924 - 2004) se llevó toda la publicidad a causa de su exagerada caracterización de japonés, pero Ford se ganó el éxito y el cariño del público. Siguió conservando ambas cosas en comedias militares como ¡Vaya marineros! (Don`t go near the water, 1957), de Charles Walters (1911 - 1982); Imitation General (1958); La casa de las tres geishas (Cry for happy, 1961), ambas de George Marshall (1891 - 1975), y, ya en clave dramática, El último torpedo (Torpedo Run, 1958), de Joseph Pevney (1911 - 2008).
Paralelamente a sus exaltaciones de la bondad castrense, rodó en la Columbia tres westerns excelentes: Jubal (1956), Cowboy (1958) y El tren de las 3:10 (1957), todas de Delmer Daves (1904 - 1977). En la Metro, y en tono menor, protagonizó Llega un pistolero (The Fastest Gun Alive, 1956), de Russell Rouse (1913 - 1987) y Furia en el Valle (The Sheepman, 1958) de George Marshall, ésta última en clave de comedia, deliciosamente apuntalada por Shirley MacLaine (Shirley MacLean Beaty, 1934).
La Metro había firmado a Ford un contrato a largo término con autorización para rodar en la Columbia dos películas al año. Fue así, la última gran figura masculina del estudio, si bien doce años después, en 1968, aparecía en la lista de la Variety de actores cuyo rendimiento en taquilla no justificaba lo elevado de sus honorarios. Pero mientras ésto no sucedía la Metro decidió potenciar su carrera convirtiéndole en pareja ideal de la que era, a su vez, la última estrella femenina bajo contrato: Debbie Reynolds (1932 - 2016). Rodaron juntos dos comedias que todavía conocieron cierto éxito Empezó con un beso (1959) de George Marshall -con escenas rodadas en España- y la adaptación de una comedia teatral de suspense: Un muerto recalcitrante (The Gazebo, 1959), dirigida también por Marshall. Pero la época de las parejas ideales quedaba lejos y las dos comedias citadas no tuvieron continuidad.
<< Cimarrón >>
Todavía fue más desastroso el fracaso de Cimarrón (1960), remake de un famoso super-western de 1931 que a su vez se inspiraba en un novelón de la siempre exitosa Edna Ferber (1885 - 1968). Ni los atractivos del tema ni la dirección de Anthony Mann (Emil (o Anton) Bundesmann, 1906 - 1967), siempre eficaz en el género western, consiguieron salvar del tedio aquella superproducción. Interferencias finales de la productora y el error de confiar el papel de protagonista femenina a la alemana María Schell (Maria Margarethe Anna Schell, 1926 - 2005) acabaron por convertirlo en un híbrido total.
Más incomprensible fue el fracaso de Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1961), uno de los más suntuosos melodramas de Minnelli (Vincente Minnelli - Lester Anthony Minnelli, 1903 - 1986) y, contrariamente a lo que se dijo en su momento, muy superior a la reputada primera versión de Valentino (Rodolfo Pietro Filiberto Raffaello Guglielmi di Valentina d'Antonguella, 1895 - 1926).
Algunos aducen que Glenn Ford, con su expresión bonachona, no era el más adecuado para incorporar a Julio Desnoyers, el frívolo, inconsistente tenorio franco-argentino que acaba tomando conciencia de los horrores de la invasión nazi al vivirlos en su propia familia. Otros, entre ellos el propio Minnelli, pensaron que la saga familiar ideada por Blasco Ibáñez (Vicente Blasco Ibáñez, 1867 - 1928) nunca debió trasladarse de su ubicación histórica inicial. En cualquier caso, ni siquiera el lanzamiento publicitario ni el planteamiento de superproducción consiguieron salvar a los siniestros jinetes del desastre comercial. Tampoco levantó la carrera a Glenn el excelente thriller de Blake Edwards (William Blake Crump, 1922 - 2010) con Lee Remick (1935 - 1991), Chantaje contra una mujer (Experiment in Terror, 1962), ni una deliciosa comedia de Minnelli, El noviazgo del padre de Eddie (1962). (Sin embargo, Glenn confirmó en ella su perfección como comediante).
<< Dama por un día >>
En 1959 había sorprendido a la opinión pública divorciándose de Eleanor Powell después de catorce años de matrimonio aparentemente feliz. Años antes se había hablado de un idilio entre el actor y Judy Garland (1922 - 1969), pero el rumor no llegó a confirmarse. Sin embargo, se confirmó que en 1961 mantenía una sólida relación sentimental con la joven actriz Hope Lange (Hope Elise Ross Lange, 1933 - 2003), que había sido esposa de Don Murray (Donald Patrick Murray, 1929 - 2024). Ford llegó a imponerla en el reparto de Un gángster para un milagro (Poketful of Miracles, 1961) contra la voluntad del director Franck Capra (Francesco Rosario Capra, 1897 - 1991). El filme era un remake de otra comedia famosa del director, Dama por un día y contaba en su reparto con Bette Davis (Ruth Elizabeth «Bette» Davis, 1908 - 1989). Cuando ésta supo que Ford se vanagloriaba de haberla impuesto también en el reparto como agradecimiento por haberle elegido a él años antes para Una vida robada y, básicamente, porque la Davis estaba en el paro, la dama se enfadó tanto que rompió todas sus relaciones con su indiscreto protector.
El idilio con Hope Lange continuó en otro filme, la comedia Ese desinteresado amor (Love Is a Ball, 1963), de David Swift (1919 - 2001). Posteriormente, Ford llevó una vida sentimental muy movida. En 1966 se casó con Kathryn (Kathy) Hays (Kay Piper, 1934 - 2022), de quien se divorciaría en 1968. En 1977 contrajo matrimonio con Cynthia Hayward (1948) y, más recientemente, con una dama mucho más joven que él.
La aparición de su nombre en la lista de Variety señaló el final de la gran época de Glenn Ford, quien a partir de entonces seguiría el camino de los actores de su generación, actuando como galán maduro en ocasiones y como héroe de películas de intriga o acción en otras. De sus filmes de las siguientes décadas estrenados en España destacan títulos como: Los desbravadores (The Rounders, 1964), de Burt Kennedy (Burton Raphael Kennedy, 1922, 2001), donde tuvo como compañero a Henry Fonda (1905 - 1982); La furia de los cobardes (Advance to the Rear, 1963), de George Marshall, con Melvyn Douglas (Melvyn Edouard Hesselberg, 1901 - 1981); Los pasos del destino (Fate is the Hunter, 1964), de Ralph Nelson (1916 - 1987), con Nancy Kwan (Nancy Kwan Ka-shen, 1939), la actriz euroasiática revelada en El mundo de Suzie Wong; y, entre otros títulos, el western Duelo a muerte en Río Rojo (The Last Challenge, 1967), de Richard Thorpe (1896 - 1991), junto a Angie Dickinson (Angeline Brown, 1931), actriz con quien mantuvo otro sonado idilio.
Como es de suponer, alternó sus trabajos en los Estados Unidos con algunos rodajes en Europa (principalmente en Italia) e intervino en algunas producciones para la televisión (por ejemplo An Evening in Byzantium, según la novela de Irving Shaw (Irwin Gilbert Shamforoff, 1913 - 1984).
En 1978, formó parte del grupo de estrellas de ayer que acompañaban los triunfales vuelos de Supermán. Encarnaba al padre terrestre del héroe y su papel era el de un colaborador extremadamente distinguido. Los cinéfilos veteranos nos alegramos al reencontrar a un antiguo amigo. Continuaba siendo una presencia agradable y un actor cada vez más consumado. Como dato curioso cabe destacar que, pese a su dilatada carrera, nunca ha sido nominado para el Oscar.
A finales de los años ochenta volvió a saltar al primer plano de la actualidad a raíz de la muerte de Rita Hayworth. El aficionado recordó que les había visto juntos por última vez en La trampa del dinero (The Money Traps, 1965), típica película de mitos en decadencia y acaso por esta razón profundamente entrañable. Tras la muerte de la estrella, Ford declaró que siempre la había amado en silencio y que durante años colocó diariamente una rosa roja ante su fotografía. Al parecer, continúa haciéndolo después de la muerte de Gilda.
NOTA FINAL
El próximo articulito para éste Blog Cinematográfico, viene firmado por el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte: “El cine que nos hacía ser mejores”.
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AutorDedico éste Blog cinematográfico del Adarve, a mi padre, JOSÉ GÓMEZ GONZÁLEZ (1932 - 2025) gran aficionado al Séptimo Arte.... y, que, ya en mi más tierna infancia, supo transmitirme ese legado vital y cultural... a través de los vistosos "programas de mano" de las películas en exhibición en los cines de Motril y de Salobreña... y de los programas dobles, infantiles, dominicales y matinales, del salobreñero "YUSUF CINEMA"... Archivos
Agosto 2026
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