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“Yo no soy actor: soy un reportero de las emociones contemporáneas. Para ser actor tienes que ser muy talentoso o muy sensible. Yo no me considero ninguna de las dos cosas”.
Así definía su oficio William Franklin Feedler Jr., conocido en el siglo como William Holden.
En realidad, el famoso galán de otros tiempos estaba definiendo sus propias características. Nunca fue una personalidad apasionante, pero en muchas ocasiones resultó irreprochable. En sus comienzos lucía una apariencia plácida, serena, muy apta para el tipo de comedietas de corte juvenil en que la Paramount quiso involucrarle. Cuando aquella apariencia fue aplicada a personajes de enjundia, representó de maravilla al muchacho soñador que se convierte en un gran violinista (Sueño dorado).
Su aspecto ideal, de rubio bisoño, no le impidió encajar en el cine del Oeste y, más adelante, en algunos títulos policíacos (por cierto: no los de más calidad). Mediados los años cincuenta, consiguió algunas buenas interpretaciones dramáticas y se llevó el Oscar con Stalag 17.
Después, una serie de filmes románticos, hábilmente escogidos, le convirtieron en ídolo de las damas. No es extraño que en pleno apogeo de la moda Brando, una redactora de la revista Picturagger pudiese escribir: “Creo que Holden supera a Marlon en atractivo. Existen, desde luego, docenas de actores más guapos que Holden, pero él es el único que nunca me ha decepcionado en la pantalla. Creo que estaba maravilloso en su primer filme, Sueño dorado, y continúo pensando lo mismo desde entonces. Además es una persona sumamente atractiva y aunque interprete a un canalla nunca ha dejado de inspirarme simpatía” (Margaret Hinxman, crítica de cine, 1924 - 2018).
Más allá de todas las modas, Holden se había convertido en el típico actor en quien se podía confiar a ciegas. Esta credibilidad sustentó toda su carrera, que fue notablemente extensa. Desde sus comienzos hasta su trágica muerte abarca cuarenta largos y cambiantes años de la historia de Hollywood.
“Sueño dorado”
Nacido el 17 de abril de 1918 en O’Fallon, Illinois, pero sus padres se trasladaron a California y así tuvo ocasión de cursar estudios en el Pasadena Junior College. Fue precisamente en el cuadro escénico de aquella institución donde hizo sus primeros pinitos teatrales, entrenándose además en programas dramáticos de la emisora de radio local.
Su interpretación de un octogenario -el padre de madame Curie- en la obra Manya (1938) llamó poderosamente la atención de un cazatalentos de la Paramount, quien determinó que le hicieran una prueba, consiguiéndole rápidamente un contrato. Después de aparecer como extra con frase en dos películas -Prison farm (1939) y Million dollar legs (1939)-, el director Rouben Mamoulian (1898 - 1987) le eligió para el papel principal de la adaptación cinematográfica de una célebre obra teatral de Clifford Odetts (1906 - 1963), Golden Boy, titulada en España Sueño dorado (1939). En el papel citado anteriormente, y bajo el patrocinio de su compañera, la gran Barbara Stanwyck (1907 - 1990), Holden se convirtió en el niño mimado de Hollywood. Durante unos años, la Paramount y la Columbia compartirían su contrato.
Presentado de nuevo, esta vez a la Warner, fue el hermano menor de George Raft (1901 - 1980) en un título de “gangsters” -Invisible stripes (1940), de Lloyd Bacon (1889 - 1955)- y en la United Artist interpretó a otro joven soñador en un título costumbrista basado en la obra de Thornton Wilder (1897 - 1975), Nuestra ciudad (Sinfonía de la vida, 1940) dirigida por Sam Wood (1883 - 1949). A partir de entonces su trabajo se repartió entre héroes de “western” más o menos rudos y atractivos y rubios metidos en la guerra o la Universidad y amados por las grandes estrellas de la Paramount como Veronica Lake (1922 - 1973), Dorothy Lamour (1914 - 1996) y, más adelante, Mona Freeman (1926 - 2014). En sólo tres años rodó los siguientes títulos: Those were the days (1940), de J. Theodore Reed (1887 - 1959); Arizona (1941), de Wesley Ruggles (1889 - 1972); Vuelo de águilas (I wanted wings, 1941), de Mitchell Leisen (1898 - 1972); Texas (1941), de George Marshall (1891 - 1975); The remarkable Andrew (1942), de Stuart Heisler (1896 - 1979); y Rivales por un beso (The fleet's in, 1942), de Victor Schertzinger (1888 - 1941).
El 13 de julio de 1941 se casó con la actriz Brenda Marshall (1915 - 1992), cuya hija adoptó. La unión de la pareja duraría veinte años y fue una de las más felices y respetadas de Hollywood. Tuvieron dos hijos: Peter Westfield (1943 - 2014) y Scott Porter (1946 - 2005).
Después de algunos títulos sin importancia, Holden reveló sus capacidades para la comedia en Querida Ruth (Dear Ruth, 1947), donde el nuevo descubrimiento femenino de la Paramount, Joan Caulfield (1922 - 1991), recibía sus cartas de amor, sin saber que en realidad las escribía su hermana. Habiéndose revelado idóneo para la comedia urbana, Holden repitió los ambientes rurales en Vuelve a amanecer (Rachel and the stranger, 1948), esta vez como el marido de Loretta Young (1913 - 2000), quien se deja cortejar por un sospechoso forastero que llega de improviso a su rancho (Robert Mitchum, 1917 - 1997). En los mismos ambientes continuó Holden en dos “westerns” de notable calidad: El hombre del Colorado (1949), junto a Glenn Ford (1916 - 2006), y Tres tejanos (Streets of Laredo, 1949), con Mona Freeman. Otra comedia le permitió mostrar facetas más maduras de su personalidad: Father is a bachelor (1950), en la que interpretaba a un solterón recalcitrante que ve su tranquilidad invadida por cinco encantadores huerfanitos.
La consagración
Su gran oportunidad como intérprete dramático la obtuvo encarnando al guionista que se convierte en “gigoló” de una antigua estrella de cine del cine mudo en el impresionante drama de Billy Wilder (1906 - 2002) El crepùsculo de los dioses (Sunset Boulevard, 1950). La reputación de ésta obra maestra no ha hecho sino crecer con los años, pero ya en su momento provocó las críticas más elogiosas en todas partes donde fue estrenada. La decana de la crítica inglesa, Cilys Powell, escribió: “La interpretación, conseguida con un refinamiento raro en el cine, resalta adecuadamente las diferencias entre el pasado y el presente. El joven guionista, excelentemente interpretado por William Holden, tiene los gestos y el tono de voz aceptados en los actores de hoy. En cambio, Gloria Swanson convierte cada uno de sus movimientos y tonos en algo más fuerte que la vida”.
Nominado para el Oscar de 1950 al mejor actor por El crepúsculo de los dioses, lo perdió en provecho de José Ferrer (1912 - 1992) (Cyrano de Bergerac), pero consolidó su nueva posición al interpretar de manera deliciosa al gafudo profesor encargado de educar a la querida de un ricachón vendedor de chatarra en la inolvidable comedia de Cukor (George Dewey Cukor, 1899 - 1983) Nacida ayer. Al mostrar el anverso y el reverso de un mismo talento, garantizó su credibilidad futura.
La dama joven de Sunset Boulevard era la encantadora Nancy Olson (1928), una actriz que no llegó a obtener la fortuna que merecía. De todos modos tanto la Paramount como la Warner creerían que funcionaba como pareja de Holden. Así, les emparejaron en otras dos ocasiones: el “thriller” de Rudolph Maté (1898 - 1964) Union Station (1950), donde Holden era el jefe de la Policía ferroviaria, y el drama bélico Force of arms (1951), de Michael Curtiz (1886 - 1962), plagio más o menos reconocido del tema de Hemingway (Ernest Miller Hemingway, 1899 - 1961) Adios a las armas.
Reforzada su imagen romántica con la ayuda de Miss Olson, se lanzó Holden de nuevo a la acción con una aventura de guerra -Submarine command (1952) de John Farrow (1904 - 1963)-, una de hípica -Boots Malone (1952), de William Dieterle (1893 - 1972)- y un “thriller” -Un hombre acusa (The Turning Point, 1952), de William Dieterle.
En 1953, Billy Wilder regresó en auxilio de Holden proponiéndole un papel que varios actores habían rechazado: el de un cínico prisionero de guerra en Traidor en el infierno (Stalag 17). Cuando Holden sugirió dar a su personaje una dimensión más simpática, Wilder se negó, recordándole cuán acertado estuvo al sugerirle que acentuase la parte antipática del joven guionista de Sunset Boulevard. La crítica de Life volvió a dar la razón al director: “Tal como lo interpreta Holden, el personaje mitad héroe mitad canalla de Stalag 17 se convierte en el más memorable de cuantos personajes han salido de Hollywood en el presente año”.
El Oscar no se limitó a convertir a Holden en astro de primera magnitud; además, hizo la satisfacción de tres productoras a la vez. La Paramount sintióse satisfecha porque en la comedia que el actor estaba rodando para ellos -Sabrina- intervenía la vencedora femenina de aquel año, Audrey Hepburn (1929 - 1993), además de Humphrey Bogart (1899 - 1957), galardonado en 1951 por La reina de África. Con semejante reparto, la productora podía anunciar el filme con la frase “la comedia de los cuatro Oscars”.
Por su pàrte, la Metro, que había tomado prestado a Holden para encabezar el reparto estelar del drama de ejecutivos La torre de los ambiciosos (1954), consideró que el Oscar ayudaría a la promoción del filme y así introdujeron en los “trailers” la frase “con el ganador del Oscar a la mejor interpretación masculina”.
Lo mismo pensaron los productores de la muy controvertida La luna es azul (The moon is blue, 1953), que se apresuraron a estrenar apenas una semana después de la entrega de los premios de la Academia.
La luna es azul era la agradable comedia picaresca que conoció numerosos tropiezos con la censura, siendo uno de los primeros títulos que se atrevieron a enfrentarse a su código. A éste propósito, escribió su director, Otto Preminger (1905 - 1986): “En la actualidad puede resultar risible, pero las palabras que los censores querían hacerme cortar del guión eran: “virgen”, “seducir” y “preñada”. Cuando se estrenó, el filme fue denunciado desde los púlpitos católicos. En localidades pequeñas había curas que permanecían a las puertas del cine, tomando los nombres de los feligreses que acudían a verlo. Como resultado, la carrera comercial de La luna es azul se resintió en los pueblos pequeños, pero en las ciudades constituyó un enorme éxito”.
“La angustia de vivir”
Además de los filmes citados cabe destacar una comedia sentimental junto a Ginger Rogers (1911 - 1995) -Forever female (1954), de Irving Rapper (1898 - 1999)- y un “western” rutinario con Eleanor Parker (1922 - 2013) -Fort bravo (1954), de John Sturges (1910 - 1992).
Después de su éxito como el alocado hermano de Bogart en quien sueña la deliciosa Sabrina, estuvo sobrio y adecuado como el director teatral que se interfiere en el desastre matrimonial de su amigo, un actor alcohólico (Bing Crosby, 1903 - 1977), y la esposa de éste, Grace Kelly (1929 - 1982), en La angustia de vivir (The country girl, 1954) de George Seaton (1911 - 1979). Y de nuevo junto a la maravillosa Grace intervino en un drama bélico francamente aburrido: Los puentes de Toko-Ri (1955), de Mark Robson (1913 - 1978).
Permaneció en la lista de los diez actores favoritos del público en el período que abarca de 1954 a 1958 y ocupó el primer puesto en 1956, año que coincide con dos de sus mayores éxitos hasta aquella fecha: La colina del adiós (Love is a many splendored thing), donde era un corresponsal americano que vive en Hong - Kong un apasionado idilio con la doctora euroasiática Jennifer Jones (1919 - 2009), y muy especialmente en Picnic, el filme que introdujo en el cine americano un nuevo concepto del héroe masculino.
De hecho, el papel de Holden continuaba la tradición de los héroes de Brando: personajes inadaptados, inútiles para la sociedad, que se vuelven contra ella con una suerte de primitivismo basado en el culto a la fuerza y a la propia virilidad. Pero, además, en el ya no tan joven Holden de Picnic había algo del desengaño existencialista y un retorno a la figura del eterno vagabundo, antihéroes de la carretera que recordaban a los Kerouac (Jean-Louis Lebris de Kérouack, más conocido como Jack Kerouac, 1922 - 1969, novelista y poeta estadounidense, pionero de la generación beat). Irrumpiendo en una cotidianidad mediocre, este primitivo se convierte en un héroe legendario, un alegato a la libertad, que conquista fácilmente a la bella del lugar.
Picnic fue uno de los más potentes enfrentamientos eróticos de los años cincuenta. La relación con la bellísima Kim Novak (1933) -espectacular lanzamiento de la Columbia- se establecía a partir de la atracción física, potenciada a través del exhibicionismo de Holden.
Más allá de la propia obra teatral en que se basaba un retrato de costumbres, el Picnic de Joshua Logan (1908 - 1988) constituyó una intensa reflexión sobre el poder de la carne y convirtió a Holden en símbolo erótico, deseado también por una desesperada solterona, en gran interpretación de Rosalind Russell (1907 - 1976).
La foto de promoción de Picnic: un Holden descamisado y una Kim casi arrodillada en un intento de retenerle, marcó un hito en el cine americano; y la poderosa interpretación de Holden acalló las voces que le habían considerado demasiado mayor para el papel. (Siguiendo las exigencias de la censura, el actor tuvo que depilarse el torso en ésta y en cuantas ocasiones recurrió al exhibicionismo, al beefcake).
Se dijo por aquella época que Holden daba suerte a sus parejas femeninas: Grace Kelly obtuvo el Oscar y Jennifer Jones fue nominada al año siguiente. Pero la suerte no pareció acompañarle a él cuando apareció junto a la también “oscarizada” Deborah Kerr (1921 - 2007) en un drama de ambiente militar titulado Los héroes también lloran (The proud and the profane, 1956), que fue promocionada como una historia de fuertes pasiones. Aquel mismo año se hizo productor, imitando a varios de sus compañeros. Produjo e interpretó un drama sobre los pilotos de pruebas (Al borde del infierno, Toward the Unknown, 1956, de Mervyn Le Roy, 1900 - 1987), pero su fracaso comercial le apartó para siempre de la producción.
Se arrancó la espina con uno de los títulos más exitosos de todos los tiempos: El puente sobre el río Kwai (1957), de David Lean (1908 - 1991), y después, como uno de los hombres -el otro era Trevor Howard, 1913 - 1988- que comparten el amor de Sofía Loren (1934) en La Llave (1958), de Carol Reed (1906 - 1976). Siguió un potente drama ambientado en la guerra civil y que le enfrentaba a John Wayne (1907 - 1979), dirigidos ambos por John Ford (1894 - 1973), Misión de audaces (The Horse Soldiers, 1959). Completó su buena época una comedia romántica sobre el pintor que conoce a una hermosa prostituta china en Hong - Kong (El mundo de Suzie Wong, 1960, de Richard Quine (1920 - 1989).
Fue junto a Clifton Webb (1889 - 1966), uno de los sacerdotes católicos que se enfrentan a las fuerzas comunistas cuando éstas intentan destruir su misión en China (Satanás nunca duerme, 1962, de Leo McCarey, 1898 - 1969) y estuvo excelente junto a Lilli Palmer (1914 - 1986) en una sólida historia de espionaje, Espía por mandato (The Counterfeit Traitor, 1967), de George Seaton (1911 - 1979). En cuanto a El león (1962), de Jack Cardiff (1914 - 2009), fue una de tantas aventuras de cazadores en la selva africana que sólo se recuerda a nivel anecdótico porque durante su rodaje Holden mantuvo un sonado idilio con su oponente femenina, la bellísima Capucine (Germaine Lefebvre, 1928 - 1990), con quien también interpretaría El séptimo amanecer (1964), aventuras situadas en Malaya djurante la Segunda Guerra Mundial.
El tumultuoso idilio con Capucine provocó la ruptura entre Holden y su esposa, Brenda, de quien acabaría divorciándose en 1971. No fue con todo el único romance atribuido al actor. Años después se supo que había estado a punto de divorciarse anteriormente a causa de Audrey Hepburn, su pareja en Sabrina y Encuentro en París (Paris when it Sizzles, 1961). Miss Hepburn contaría que se negó a casarse con Holden porque no quería ser acusada de “rompehogares” y en especial porque él se había hecho practicar la vasectomía.
La decadencia
Durante la década de los sesenta Holden intervino todavía en algunos “westerns” de notable calidad, acompañado de excelentes actores de su generación que buscaban en aquel género un último refugio. Intervino junto a Richard Widmark (1914 - 2008) en Álvarez Kelly (1966), de Edward Dmytryk (1908 - 1999); junto a Robert Ryan (1909 - 1973) y Ernest Borgnine (1917 - 2012), en la extraordinaria Grupo Salvaje (1969), de Sam Peckinpah (1925 - 1984); y junto al juvenil Ryan O’Neal (1941 - 2023) en Dos hombres contra el Oeste (Wild rovers, 1971). La interpretación que Holden daba de un pistolero envejecido hacía pensar que se encontraba en su mejor momento, pero su nombre había perdido la fuerza de antaño, y en adelante sólo conocieron un éxito masivo los filmes en que aparecía rodeado por un gran reparto o potenciado por un tema sugerente. Este fue el caso de la aparatosa historia catastrofista El coloso en llamas (1974), y también el de Network, un mundo infame (1976) , de Sidney Lumet (1924 - 2011). Por su interpretación en éste último título obtuvo un segundo Oscar, si bien en el apartado de “actor secundario”.
Billy Wilder volvió a salvarle de la mediocridad dándole el papel del aventajado director de cine que recuerda la vida de una estrella mítica en Fedora (1978). Pese a que el filme pasó sin pena ni gloria por las taquillas, debido en especial a la equivocada elección de Marthe Keller (1945) para el papel estelar, se convertiría en un título de culto y una excelente muestra del estilo crepuscular de su autor, acaso un regreso nostálgico al tema de Sunset Boulevard.
La hora de su propio crepúsculo no cogió desprevenido a Holden. Durante años había sido uno de los actores mejor pagados de Hollywood, y en la década de los setenta poseía una considerable fortuna repartida en varios negocios de alcance internacional. Casado en segundas nupcias con la joven actriz Stephanie Powers (1942), alternaba su vida entre Suiza y Hollywood, donde poseía sendas mansiones.
Aunque siempre había declarado que no le gustaba actuar, y en realidad necesitaba hacerlo para vivir, aceptó sustituir a Gregory Peck (1916 - 2003) en La maldición de Damien (The Omen II, 1978), y al año siguiente participó en la aventura colonial Ashanti (Ébano, 1979), de Richard Fleischer (1916 - 2006). No añadieron nada a su gloria títulos como El día del fin del mundo (1980), de James Goldstone (1931 - 1999), y The Earthling (1980), de Peter Collinson (1936 - 1980), pero tuvo ocasión de participar en una memorable comedia negra de Blake Edwards (1922 - 2010) sobre los usos y abusos de Hollywood: SOB (Hijo de perra, 1981), más conocida por el inesperado destape de senos de la antigua Mary Poppins, Miss Julie Andrews (Julia Elizabeth Wells. 1935).
Este último filme le presentaba considerablemente envejecido. Era uno de los pocos actores de Hollywood que se habían resistido a someterse a la cirugía estética, razón ésta por la que le eligió Wilder para su papel en Fedora. Paralelamente a su degradación física, se supo que estaba enfermo de cáncer. En cualquier caso, la muerte se anticipó a la enfermedad, y lo hizo de manera misteriosa. El 16 de noviembre de 1981 el actor fue hallado muerto sobre un charco de sangre. Al parecer resbaló, dándose en la cabeza contra una mesa de cristal. También se dijo que su cuerpo había sido triturado por una anaconda. La autopsia reveló que había fallecido tres días antes y los análisis de sangre dieron como resultado un elevado coeficiente de alcoholismo.
Triste final para quien durante años fue uno de los más apuestos “rompecorazones” de la pantalla.
NOTA FINAL
La próxima semblanza personal de Terenci Moix, corresponde al actor norteamericano GLENN FORD (Gwyllyn Samuel Newton Ford, Quebec -Canadá-, 1 de mayo de 1916 - Beverly Hills, California; 30 de agosto de 2006).
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AutorDedico éste Blog cinematográfico del Adarve, a mi padre, JOSÉ GÓMEZ GONZÁLEZ (1932 - 2025) gran aficionado al Séptimo Arte.... y, que, ya en mi más tierna infancia, supo transmitirme ese legado vital y cultural... a través de los vistosos "programas de mano" de las películas en exhibición en los cines de Motril y de Salobreña... y de los programas dobles, infantiles, dominicales y matinales, del salobreñero "YUSUF CINEMA"... Archivos
Agosto 2026
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