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El texto de éste “CAPÍTULO IV - COMPRA DE VILLANUEVA MESÍA” se extiende entre las páginas 75 y 87 del libro “EL SEÑORÍO DE VILLANUEVA MESÍA” de don José Cuevas Pérez y don José Julio Cuevas y Gómez de la Tría, que voy a resumir y a ampliar con algunas “Notas”: LA FAMILIA SIMANCAS VENDE SU PROPIEDAD Los señores Cuevas, informan: “El siglo XVI se caracteriza (...) por la tendencia hacia la adquisición de tierras, como inversión segura, en tiempos en que la inflación amenazaba con mermar el poder adquisitivo de la moneda. Si a ello unimos el afán de prestigio y la tendencia a la formación de mayorazgos por parte de los hidalgos aspirantes a la nobleza, encontraremos la explicación del fenómeno inversor en bienes raíces (...) La economía de Granada (...) descansaba sobre dos pilares: el constituído por las zonas agrarias en las que predominaba la escasa circulación monetaria, el elevado autoconsumo y la constante e incierta dependencia de los factores meteorológicos (...) y la actividad orientada a la artesanía, el comercio y los negocios más o menos especulativos”. Nota: La Economía del Reino Nazarí de Granada en el siglo XV se basa en una intensa actividad agrícola, una artesanía de alto valor y un comercio exterior muy activo con el Occidente cristiano y los mercados mediterráneos, con productos altamente especializados y exportables, como la seda, el lino, el azúcar de caña, las pasas o los higos. Aprovechan los fértiles valles y sistemas de regadío heredados de al-Andalus para cultivar de forma intensiva: cereales, vid, olivo y frutales. La seda es el producto más rentable del Reino: las plantaciones de morera y los talleres de la Alpujarra, Málaga, Ronda y Granada crean un tejido muy cotizado internacionalmente. En la segunda mitad del siglo XV, la Economía sufre un ahogamiento progresivo debido a la competencia de productos cristianos, la pérdida de rutas con el Magreb y el coste de las treguas y tributos (parias) impuestos por la Corona de Castilla. “El agricultor -entendiendo como tal al propietario, arrendatario, medianero o censatario- se pasaba la vida implorando al cielo (...), la fe de los agricultores les llevaba a sacar las imágenes en rogativa, unas veces impetrando de los divinos poderes, mediante la intervención del santo de turno, la lluvia benefactora; y otras rogando (...) el cese de un interminable temporal que inundaba las vegas y destrozaba cosechas ya nacidas (...) La consecuencia de las malas cosechas era el hambre por encarecimiento del pan hasta cifras inalcanzables para las más modestas economías (...) Felipe II impulsó la creación de pósitos, sobre todo a partir de 1580. La medida contribuyó no poco a paliar el problema del desabastecimiento de pan (genéricamente así se llamaba al pan amasado y cocido, a la harina y al cereal panificable, especialmente trigo y cebada)” (Cuevas, padre e hijo). Nota: El Arqueólogo, Doctor en Historia y Catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Granada, Antonio Malpica Cuello (Granada, 1951), en su obra “Economía rural en el Reino de Granada. De la sociedad andalusí a las modificaciones castellanas” (2004), dice: “El primer libro general que se escribe modernamente sobre el Reino de Granada es el de Miguel Ángel Ladero Quesada, que presenta un estado de la Historia a niveles esencialmente políticos. La realidad histórica es muy compleja y no queda reducida evidentemente a esos aspectos. De todas formas, como ya queda dicho, es absolutamente necesario poner de manifiesto la dinámica política del reino nazarí, dado que no se conoce de forma conveniente. Otra de las ventajas de este libro es que abarca desde los orígenes del reino nazarí hasta la expulsión de los moriscos. Es la visión de un medievalista sobre la Historia de Granada”. “En ésta situación, la familia Simancas, que había ostentado la propiedad del cortijo de Villanueva, viéndose cargada de deudas, decidió vender la finca; a cuyo efecto, el 7 de junio de 1577 y ante el escribano público de la villa de “Güetor Tájar”, Diego Dávila, se otorgó poder bastante, por parte de Juan de Simancas (Viudo de doña Inés de León) y de sus hijos Juan y Gaspar, a don Gabriel Céspedes de Oviedo, yerno del primero, para vender el lugar de Villanueva. De éste otorgamiento fueron testigos Francisco de Casanova, vecino de “Güetor Tájar”; Simón Calvillo, vecino de Villanueva; y Jerónimo de Adia, vecino de Montefrío” (Cuevas, padre e hijo). Nota: Antonio Malpica Cuello, en su obra antes citada, afirma: “Posteriormente vio la luz la tesis de Rachel Arié (“L’Espagne musulmane au temps des nasrides (1232 - 1492)”, París, 1973). Aparece como el mayor compendio escrito hasta el presente, por el volumen de páginas (más de 500), por el material gráfico y por el aparato crítico que presenta, con referencias a las fuentes árabes y cristianas muy abundantes, así como citas bibliográficas de forma generalizada. Sin embargo, la verdad es que se trata de un compendio de datos yuxtapuestos, sin una línea explicativa clara. Dicho de otra manera, no es en puridad un libro de Historia, sino más propio de los Estudios Semíticos, por muchas fechas y datos que aparezcan en el mismo. La reedición del libro en español (1992), pese a los años transcurridos, no contiene novedades de importancia”. “En uso de ese poder, don Gabriel Céspedes vendió Villanueva a don Alonso Mesía de Alarcón, Veinticuatro de Granada, y a su esposa doña Francisca Arias de Mansilla y Pérez de Herrasti, en precio de 5.850.000 maravedís. La escritura de compra - venta se otorgó en la ciudad de Granada ante el escribano público don Francisco de Córdoba diez días más tarde, es decir, el 17 de junio de 1577” (Cuevas, padre e hijo). Nota: Continuamos con lo que informa Antonio Malpica Cuello, en la misma obra: “El núcleo de habitación, más o menos agrupado, más allá del caserío propiamente dicho, son los llamados “michares”, término que recogen las fuentes castellanas tomado del árabe “maŷŝar”. Seguramente eran establecimientos menores, dedicados a la agricultura muy probablemente de regadío de acuerdo con la mayoría de los indicios de que disponemos, aunque también los hubiese de secano y para la cría de ganado. No tienen por qué estar ocupados de forma permanente (...) El asentamiento por excelencia era la alquería. Las viviendas se organizaban en la mayoría de los casos en manzanas o en espacios menos definidos. No siempre se abrían a calles de entidad, aunque solía ser lo normal, sino que a veces lo eran a callejones. Estaban edificadas con materiales disponibles “in situ”. Esta tendencia, sin embargo, no siempre se cumple. Hay variables dignas de tenerse en cuenta que se han calificado como culturales. En áreas próximas se hallan casas unas con cubiertas de tierra y otras de tejas”. Finalizan los señores Cuevas ésta primera parte del presente Capítulo, con el siguiente párrafo: “Dicha venta que desmiente hasta la saciedad cuantas especulaciones habíamos leído u oído hasta ahora, demuestra que la familia Mesía no accedió a Villanueva por ninguna merced real, y menos de los RR.CC. La venta, además, es fiel exponente de la mala situación económica de los vendedores, cosa que se advierte claramente en una innecesaria exposición de motivos, en la que, entre otras cosas, manifiestan vender por evitar vejaciones y molestias de los que pretenden cobrarles las deudas que sobre la finca pesan. A tal punto llegaba el endeudamiento que, de los referidos 5.850.000 maravedís*, equivalentes a 15.600 ducados*, sólo recibieron en mano 1.000 ducados más 531.433 mrs. en reales de plata, cantidad equivalente al 15’5 % de la venta encargándose don Alonso de redimir los censos (préstamos hipotecarios) que sobre la finca pesaban, por importe de más de 13.000 ducados, entre principal e intereses devengados hasta la fecha de la compra. Como puede observarse, los vendedores no perciben casi nada, ya que, en vulgar expresión, debían hasta el aire que respiraban”. Notas:
DESCRIPCIÓN DE LA FINCA DE VILLANUEVA EN 1577 La relación de bienes que se enajenan incluye los cortijos que labran Antonio de Barahona, Antón de Barahona y Tomé Sánchez (su hermano), Juan García Medellín, Francisco de Osuna, Francisco Ruiz, Cristóbal de Balhondo, Martín de Vega, Luís de Mayorgas y Alonso de Vega, Francisco Rodríguez, Fernán Ruiz, Salvador Romero, Gaspar de Quesada, Juan López… además del cortijo de las Barandillas que está en Zafayona, el cortijo que dicen de las Torrecillas, el cortijo que dicen del Amarguillo, la Venta de Cacín, el palomar y colmenar del cortijo de las Torrecillas, el mesón y veinte y cuatro mil maravedís de “censos perpetuos y catorce pares de gallinas que pagan los vecinos de Villanueva sobre los majuelos (Nota: cepas jóvenes o viñas nuevas, que ya dan fruto) el horno y cuatro casas que están detrás del mesón”. “Primeramente se han de hacer cargo los dichos Señores Alonso Mesía y doña Francisca Arias de Mansilla, su mujer, de dar y pagar” los censos al Santo Oficio de ésta ciudad y reino de Granada (mil cuatrocientos ducados), al Señor Marqués de Mondéjar (Nota: Don Íñigo López de Mendoza, tercer marqués de Mondéjar, alcaide la La Alhambra y Capitán General de Granada) (setecientos cincuenta ducados), al Señor Don Pedro de Vargas (veinticuatro de Granada, ochocientos ducados), al Señor Alonso López de Obregón (veinticuatro de Granada, trescientos ochenta y cinco mil maravedís), a doña María Manuel (Nota: Esposa del célebre marino de Lepànto, don Álvaro de Bazán) (trescientos ducados), a doña María Jaramillo (uno, de ochenta y dos mil ciento sesenta y siete maravedís; y otro, de cien ducados), a Juan de Lasarte (vecino de Estepa, seiscientos treinta ducados), a Luís Gutiérrez (escribano, ciento veinte ducados), a Blas de Torres (vecino de ésta ciudad, setecientos ducados), al Señor Alonso Mexía de Villaquirán (padre del comprador y difunto que esté en gloria) (ochocientos ducados), a los herederos de Don Gómez de Figueroa (mil cien ducados), a doña María de Rivera (doscientos ducados), a Francisco de Naxar (ciento treinta ducados), a Francisco de Gumiel (vecino de ésta ciudad, setecientos ducados), al licenciado Juan Mexía de Cuenca (doscientos treinta ducados), al Señor Sebastián de Navarrete (vecino y veinticuatro de ésta ciudad de Granada, ciento cincuenta ducados), a Juan del Castillo (clérigo sobrino de García de la Torre, ciento treinta ducados), a la Capilla Real de ésta ciudad de Granada (doscientos sesenta ducados), al Señor Baltasar de Torres (vecino y veinticuatro de Granada, quinientos ducados), a Francisco de Heredia (vecino de ésta ciudad y avecindado en la parroquia de San Pedro y San Pablo, cuatrocientos cincuenta ducados), a Fernando Díaz de Rojas (quinientos docados), al Hospital de Santa Cruz de ésta ciudad (doscientos ducados), al monasterio de Santa Catalina de Zafra (doscientos cincuenta ducados), a Agustín de Padilla (trescientos cincuenta ducados), a Alonso de Bazán (trescientos ducados), a Sebastián de la Corte (trescientos ducados), y a Miguel de León (suegro o cuñado del vendedor doscientos ducados). OTRAS CONDICIONES DEL PAGO DE VILLANUEVA Siguiendo la Escritura, de ella destacamos: “Todas las partidas y censos de principal montan cuatro cuentos y novecientos y cuarenta y cuatro mil y quinientos y sesenta y siete maravedís. Los cuales (...) se pagan a las sobredichas personas a razón de catorce mil maravedís el millar (Nota: 7’13 % de interés anual) a cargo de los dichos Señores Don Alonso Mesía y doña Francisca Arias de Mansilla, su mujer, desde el primer día del mes de enero que pasó de éste presente año de mil y quinientos y setenta y siete años (...), conforme a la dicha escritura de concierto el dicho Señor Don Alonso de Mexía ha de gozar y goza de los frutos de estos dichos cortijos y de los demás aprovechamientos del conforma a la dicha escritura de concierto suso declarada y los novecientos y cinco mil y cuatrocientos y treinta y tres maravedís restantes al cumplimiento de los dichos cinco cuentos y ochocientos y cincuenta mil maravedís los dichos Señores Don Alonso Mexía y doña Francisca Arias de Mansilla, me los dan y pagan (...) a tenor de lo cual otorgamos esta carta ante el escribano público y testigos y uso escritos cuyo registro lo firmamos de nuestros nombres que es hecha y otorgada en la dicha ciudad de Granada a diez y siete días del mes de junio, año del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo de mil quinientos setenta y siete años, siendo testigos el Señor Don Rodrigo de Martibáñez de Villaquirán, vecino de la ciudad de Ciudad Real, y Juan Muñoz y Juan de Córdoba y Francisco de Oliva y Bartolomé de Oliva, vecinos y estantes en Granada, Don Gabriel Céspedes de Oviedo, Don Alonso Mesía, doña Francisca Arias de Mansilla. Ante mí y conozco a los otorgantes. Francisco de Córdoba, escribano público”. DON ALONSO MEXÍA TOMA POSESIÓN DE VILLANUEVA Seguimos en gran parte del texto de los señores Cuevas: “En virtud de la anterior escritura de venta, el 18 de junio de 1577, por don Alonso Mesía y su esposa, se otorgó poder a Juan Muñoz para tomar posesión, en su nombre y representación, de todo lo contenido en la escritura, posesión que tomaría el día 19 de los expresados, acompañado del alguacil de campo de Granada, Gonzalo de Toledo, en representación del Alguacil Mayor de la ciudad, comenzando por la Venta de Cacín. En un curioso ceremonial, el alguacil toma de la mano a Juan Muñoz, lo pasea por el interior de la Venta y abre y cierra la puerta en señal de posesión pacífica, sin oposición alguna. Seguidamente, Juan Molina, morador y ventero, declara tenerla a renta de don Juan de Simancas por setenta y tres reales al mes, de las que tenía pagadas las mensualidades hasta fin de julio, faltando sólo diez reales para el total devengado, tal como demuestra en ese momento con su libro y cartas de pago otorgadas ante el escribano público de Íllora. Cortijo de las Barandillas. Se repite el ceremonial citado en el que aparece como labrador Alonso Jiménez por una renta de sesenta fanegas de pan terciado (Nota: cosecha obtenida de la siembra de dos partes de trigo y una de cebada, mezclada la simiente; de éste grano, se hacía, desde la época árabe, el pan de los pòbres), y dos gallinas por la vivienda, todo pagadero por el día de nuestra Señora de Agosto (el 15). Cortijo de la Torrecilla. En éste cortijo aparece como labrador Antón Rodríguez de Cabra; su renta asciende a doscientas fanegas de pan terciado, dos de trigo, una de cebada y dos gallinas, pagadero todo el 15 de agosto. El labrador demuestra haber pagado ya un adelanto de renta consistente en cuatro gallinas y dos fanegas de trigo. Colmenar de la Torrecilla. Situado a espaldas del cortijo. Figuran 56 colmenas de corcho y 99 de atocha, todas llenas y pobladas de abejas y otras 26 de corcho y 12 de atocha todas vacías. En señal de posesión se toma un plato de panales. Se requiere al labrador para que no toque ni disponga de las colmenas. Cortijo labrado por Antonio de Barahona. Se trata de una casa pequeña, cubierta de retama, de la que se toma posesión ante los testigos Luís García, vecino de Granada; Benito Jiménez, el viejo, y Pedro Pimentel, vecinos de Montefrío, quienes declararon alindar el dicho cortijo con el de Francisco de Arcos (Cortijo del Arco), vecino de dicha villa. También Antonio de Barahona declara tener arrendado el cortijo al cuarto, es decir, que la renta asciende al 25 % de la producción. Barahona es requerido, como lo han sido y serán todos los labradores, en similar ceremonial, para aceptar a don Alonso Mesía como nuevo poseedor y dueño de la finca, ante los testigos Juan García de Medellín y Tomé Sánchez de Barahona, vecinos de Villanueva. El Palacio o Casa Principal de Villanueva. Se toma posesión en presencia de Juan de Simancas, Simón Calvillo y Juan de Soto. Horno de pan cocer. Lo tiene arrendado Alonso de Castro desde primero de año, por precio anual de 18 ducados. Dá nombre a una Placeta, hoy Plaza del Cristo. Es el lugar donde se cocía el pan amasado en los domicilios particulares. Su situación actual se corresponde con la casa propiedad de Dolores Liñán Tirado. Posada ó Mesón. Aparece arrendada desde primero de año a Juan Vázquez, en 100 reales anuales, los que tiene ya pagados. Se trataba de una gran casa que comprendía el solar donde hoy aparecen construidas la Farmacia, Caja General de Ahorros, parte del Ayuntamiento y parte también de la vivienda de Rafael Cano Mercado. La casa hoy propiedad de Juan Ordóñez Vílchez debió formar parte del mismo edificio del mesón y segregada después de 1751, tal como se desprende de los datos contenidos en el Catastro de Ensenada del mismo año. Nota: La Doctora en Historia Laura Borragán Fernández (1987) en su artículo “El Catastro de Ensenada en Andalucía” (2016), informa: “El término “Catastro de Ensenada” es usado comúnmente entre los historiadores para definir la averiguación catastral llevada a cabo en las 22 provincias castellanas a mediados del siglo XVIII. Este proceso respondía a una realidad de mayor envergadura, una ambiciosa reforma fiscal promovida en el marco del reformismo borbónico por el Ministro de Hacienda, Don Zenón de Somodevilla y Bengoechea (1702 - 1781, I Marqués de la Ensenada) (...) las averiguaciones catastrales se realizaron en su momento con sumo cuidado y detalle, generando una masa documental de extraordinario valor historiográfico (...) Aunque no se llegó a implantar la reforma fiscal el catastro nos ofrece la más completa radiografía de la Corona de Castilla a finales del Antiguo Régimen y por ende de Andalucía”. Del palomar. Situado en el cortijo de la Torrecilla, lo abren con las llaves que tiene Gaspar de Sequero. Tomada posesión con el ceremonial acostumbrado, “Gaspar de Sequero cerró con las llaves y se quedó con ellas; el cual palomar estaba poblado de palomas y palominos”. Son testigos Antón Rodríguez de Cabra y Luís García Moreno, labrador del cortijo y vecino de Granada respectivamente. LAS LINDES DE VILLANUEVA EN 1577 “Por declaración de Gaspar de Sequero, criado de Juan de Simancas, efectuada ante escribano el 20 de junio de 1577, conocemos la delimitación de la finca comprada por D. Alonso Mesía. Dice así: “... linderos y mojones siguientes: Primeramente comenzando desde la boca del acequia el cauce que solía venir del molino alindando con el llano de Culebras, el cauce adelante hasta dar a la cañada que se dice de las Agujas [sin duda el barranco de Culebras] que parte las tierras del Tocón y del dicho lugar de Villanueva yendo la cañada arriba hasta dar a un mojón que está en el camino que va del dicho lugar al cortijo del Tocón y desde aquel mojón, tomando una cordillera adelante hasta dar a otro mojón que se hizo por parte de Su Majestad, cuando la composición y amojonamiento de las tierras que están en el camino que va de la ciudad de Loxa a el lugar de la Puente de Pinos [Realenga], y desde el dicho mojón la mojonera adelante hasta dar a otro mojón que está junto a la peña del acebuche [¿Peñuelas?] que parte y divide el cortijo del Cardizal que asimismo vendió el dicho Juan de Simancas a el veinticuatro Juan de Cuéllar, su yerno, y revolviendo a mano izquierda hasta la haza del buhedo (terreno bajo el cual hay una capa de marga impermeable, sobre la que se desliza, con las lluvias de temporal, la capa de tierra vegetal; son las tierras de la margen derecha del arroyo Pinares, entre los cortijos de la Sauceda y el Arco) que tiene a renta Andrés de Barahona guardando los mojones que se hicieron cuando se vendió el dicho cortijo del Cardizal y desde allí a lo alto ¿del encima? el cortijo que dicen de Jorge López donde está y ha de haber un mojón encima de una peña que asimismo divide y parte el cortijo que dicen del Angostura [posiblemente la Sauceda] que el dicho Juan de Simancas asimismo vendió al dicho veinticuatro Juan de Cuéllar y siguiendo la mojonera adelante hasta dar a la torre que dicen de la Atalaya, que asimismo sirve de mojón y desde la dicha torre, el padrón adelante hasta dar a la mojonera de la dicha ciudad de Loxa, quedando dentro de estos límites y mojones como es y queda el cortijo del Amarguillo, revolviendo sobre la mano izquierda la mojonera de la dicha ciudad de Loxa adelante hasta dar a la mojonera del lugar de la villa de Güetor Tájar y siguiéndola hasta dar a la boca de Cacín y el río arriba hasta la venta de Cacín y camino real que va a la dicha ciudad de Granada y el dicho camino adelante hasta dar a los “arquillos”... donde está el padrón que divide las tierras del cortijo de Barandillas y del dicho cortijo de la Torrecilla hay tierras de los herederos de don Gabriel [Fernández] de Córdoba y hasta dar del río de Xenil y el dicho río abajo hasta volver y dar del primer mojón y las tierras que de particulares hay dentro de los dichos límites y mojones son el cortijo y tierras del hospital de la villa de Montefrío y el cortijo y tierras de Arroyo, vecino de la villa de Montefrío, y cierra parte de tierras del dicho cortijo del dicho Jorge López y ciertas hazas de don Antonio de Luna y ciertas tierras de los herederos del dicho don Gabriel de Córdoba. Y esto es verdad y así lo juro”. CONTINUARÁ CON EL CAPÍTULO V: EL MAYORAZGO DE VILLANUEVA MESÍA
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AutorEn éste BLOG sobre VILLANUEVA MESIA, voy a recoger algunos fragmentos de la obra "EL SEÑORÍO DE VILLANUEVA MESIA", de don José Cuevas Pérez y don José Julio Cuevas Gómez de la Tría, a modo de mosaico histórico del lugar. Archivos
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