Cuando el pasado domingo 28 de abril, finalizamos en Villanueva Mesía la XXIII Edición de la Ruta Hiponova de bicicleta de montaña, el equipo organizador y los voluntarios cooperantes, acordamos una fecha, hora y lugar, para volver a vernos… dar un paseo… y dar buena cuenta de la paletilla de jamón que nos habían regalado.
La fecha, el día de hoy. La hora, las 10 de la mañana. El lugar, Granada, junto al Bar “El Tapeo del Pillín” (Pintor López Mezquita, 11). Estamos en los últimos compases de la primavera, pero, hoy, hace calor…
Y allí nos hemos reunido: Juan Daniel Aguilera Morón, María Francisca Alcaráz Gutiérrez, Jaime Cabello Vargas, Marisa Cabello Vargas, Araceli Cobo Espejo, Luís Díaz González, María Amor Escobar Cardenete, Marisol Gutiérrez Cáceres, Rubén Martín Barreiro, Aurelio Moreno Jiménez, Remedios Muñoz Jiménez, Francisco Muñoz Puerto, Aurora Muñoz Zamora, José Muñoz Zamora, Miguel Ángel Rodríguez Valenzuela, Juan Luís Sáez Camacho y yo.
Centro Cultural "Gran Capitán" - Granada
Tras un cordial y amistoso saludo… y esperar la llegada en moto de Juan Luís y María Amor (ellos que viven y residen aquí en Granada… son los últimos en acudir a ésta muy agradable cita… ), comenzamos nuestro paseo urbano, caminando hacia la calle Martínez de la Rosa, giramos a la derecha, y en la Plaza del Gran Capitán, seguimos por la rectilínea calle Gran Capitán (antes, calle Horno de San Jerónimo). Dejamos a la izquierda el edificio de las Hermanitas de los Pobres, hoy Centro Cultural“Gran Capitán”, y, un poco después, el Centro de Salud “Gran Capitán”.
Real Monasterio de San Jerónimo de Granada
Hacemos una pequeña parada al llegar a la plazoleta donde se encuentra la fachada del ábside de la Iglesia del Real Monasterio de San Jerónimo.
Nota: Mi amiga, la montefrieña Mariana Ayllón Guerrero, conoce de una visita guiada al Real Monasterio de San Jerónimo al joven historiador Antonio Luís Callejón Peláez (Granada, 1974), especialista de éste Monumento, al que le ha dedicado su Tesis Doctoral (“cum laude”), titulada“Primus Inter Heroes” (Damas y guerreros en la decoración del Monasterio de San Jerónimo de Granada)”, editada en 2008 por Mouliaa Map S.L. con el apoyo de El Legado Andalusí. Y yo, a Antonio Luís le conozco, indirectamente, tras su paso por el veterano programa - concurso cultural de TVE-2, presentado por Jordi Hurtado, “Saber y ganar”. Recomiendo encarecidamente la lectura de su libro, que me ha parecido muy interesante y del que voy a tomar algunos párrafos para éste articulito.
Antonio Luís Callejón Peláez en el Concurso de TVE-2 "Saber y ganar"
A la sombra de los naranjos y tras beber agua fresquita, en el pilarillo de piedra, adosado al histórico edificio, les comento alguna información sobre éste importante lugar, poco conocido y visitado… muy posiblemente… por la gran riqueza monumental que “atesora” Granada…
Real Monasterio de San Jerónimo de Granada
El Monasterio de San Jerónimo, es una de las obras arquitectónicas más importantes del Renacimiento en España. Está formado por la Iglesia y el Monasterio. Declarado por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, Monumento Histórico Artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional (Gaceta de Madrid, núm. 155 de 4 de junio de 1931) e inscrito posteriormente como Bien de Interés Cultural en el Catálogo Nacional y en el Autonómico.
Vista de la Torre de la Iglesia del Real Monasterio de San Jerónimo, desde el parque
Tras la Toma de Granada, el 2 de enero de 1492… y para conmemorar éste triunfo los Reyes Católicos ofrecen a las tres Órdenes Religiosas más importantes lo necesario para establecerse en la ciudad. Así, el Convento de la Alhambra, es ofrecido a los Franciscanos; el de Santa Isabel, a la Orden de Santo Domingo; y a la Orden de los Jerónimos, los Reyes les ceden la casa en que ellos moran en el Real de Santa Fe, denominada de Santa Catalina, la Mártir, por ser el día 25 de noviembre aquél en que llegaron los moros para hacer el primer contacto para acordar las Capitulaciones de entrega de la ciudad de Granada…
Foto de 1929 de la hoy, desaparecida, Ermita de Santa Catalina en Santa Fe
… pero, según dice el padre Fray Gonzalo de Frías en un escrito al arzobispo de Granada, el lugar estaba tan plagado de insectos…“fueron tantas las pulgas y otras sabandijas que allí se criaron, por razón de auer estado el campo allí assentado y engendrarse naturalmente estos importunos animalillos de la orina y estiércol de los hombres y de los cauallos, que de todo punto se hizo inhabitable el sitio: ni los dexauan comer ni dormir, ni para dezir Missa, ni orar, tenían un instante de reposo. De suerte estauan lastimados con sus mordeduras, que para encarecerlo el santo graciosa y agudamente dice: que no parecían frayles de san Gerónimo, sino de san Lázaro, según estauan de lazrados y mordidos”... por lo que solicitan a los Reyes su traslado… petición que les es concedida… y, a éste lugar, cerca de los muros de la ciudad, donde estuvo la Ermita del Quemado o Mezquita de Maharoch, en la Huerta del Pago del Nublo, propiedad de los antiguos Reyes Nazaritas, se trasladan en 1.496. Y los Reyes Católicos les autorizan, para comenzar la construcción del Convento, utilizar piedras de las murallas de la zona de la Puerta de Elvira y del cementerio musulmán “Saad ben Malic”.
Dibujo de Granada en el siglo XIV
Les comento que el gran escudo de piedra que ocupa parte de la zona intermedia de la fachada exterior del ábside de la Iglesia, es el Escudo de Armas de don Gonzalo Fernández de Córdoba (1453 - 1515) y su esposa, doña María Manrique de Lara Figueroa ( / - 1527). La mitad izquierda corresponde a don Gonzalo y la mitad derecha a doña María. El Escudo está sostenido por dos “tenantes”: guerreros barbados vestidos “a la romana”, que vuelven su cabeza hacia el espectador… recordando que, antes de celebrarse una justa o torneo medieval, se realizaba un desfile, en el que dos pajes de cada caballero, se paseaban portando o “teniendo” su escudo entre las manos…
Escudo de Armas del Gran Capitán y de doña María Manrique
Nota: El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, dice de la palabra “tenante”: “Del fr. tenant 'que sostiene'. 1. m. Heráld. Cada una de las figuras de ángeles u hombres que sostienen el escudo”.
Fachada del ábside de la Iglesia del Real Monasterio de San Jerónimo.
… y la zona superior de la fachada exterior, la ocupa un tablero sujeto por dos figuras femeninas, que representan, según sus respectivas cartelas: las Virtudes de la “Fortitude” (“Fortaleza”) e “Industria”... que, en palabras de Antonio Luís Callejón Peláez, “ayudaron a la realización de las empresas de don Gonzalo”. Y, a ambos lados del tablero, sendos medallones o tondos, con los bustos, de tres cuartos, representan en plena juventud, a doña María (izquierda) y a don Gonzalo (derecha)...
Proyecto de restauración de la Torre del Monasterio de San Jerónimo - Torres Molina
Y, por último, les hablo sobre la Torre. Durante la ocupación de Granada por las tropas napoleónicas del general Horacio Sebastiani (1772 - 1851), entre el 28 de enero de 1810 y 17 de septiembre de 1812, éste monumental edificio fue saqueado, objeto de rapiña, destrucción y utilizado como cuadras y cuartel. La parte superior de la Torre, fue totalmente desmontada (1811) y sus sillares de piedra se utilizaron para construir el puente sobre el río Genil, situado al final de los Jardines de la Bomba, conocido como “Puente Verde”, porque antiguamente, éste puente, era de madera y estaba pintado de ese color…
Torre "chata" y Claustro tapiado utilizado como viviendas de soldados -Torres Molina
… Asimismo, les informo que, en un futuro próximo, iniciaré mi Gran Ruta del Gran Capitán en su pueblo natal, Montilla (Córdoba) y la finalizaré (D.M.) en éste mismo lugar, donde se encuentra su Tumba…
Vista de Montilla, "Cuna del Gran Capitán"
Continuamos nuestro paseo y al llegar junto a la Basílica de San Juan de Dios, giramos a la izquierda, por la calle Rector López Argüeta (antes, calle San Jerónimo), para acceder al Compás del Monasterio. Esta antigua entrada, con una bella imagen de la Virgen de las Angustias (Patrona de la Diócesis de Granada), reabierta en junio de 1966, durante las tareas de restauración el Real Monasterio…
Entrada al Compás del Real Monasterio
…da acceso a los 1.475 metros cuadrados, que según la “Plataforma de Granada” (1612) del cantero, alarife, y maestro mayor de obras granadino Ambrosio de Vico (1543 - 1623), tenía el Compás, con abundancia de arbolado:“sus álamos colocados en triple hilera, formando avenida que conduce a las fachadas del monasterio y de la iglesia”.
En el Compás del Real Monasterio
El viajero, escritor y diplomático veneciano Andrea Navagero (1483 - 1529), en su obra “Viaje por España, 1524 - 1526”, nos dice:“También está sepultado en Granada el Gran Capitán, y sus herederos construyen la Iglesia de San Jerónimo para colocar en ella el sepulcro como él dejó mandado; San Jerónimo está fuera de la ciudad y la iglesia será muy bella; el monasterio, que es de frailes jerónimos, tiene jardines y fuentes y dos claustros hermosimos, tales como no los he visto en ninguna parte; cada claustro tiene en el centro una fuente, pero el uno es más grande y magnífico que el otro, y en su centro está lleno de naranjos, olorosos cedros y enramadas de mirtos y de otras plantas exquisitas”.
A la derecha del Compás de San Jerónimo se encuentran las instalaciones del antiguo Colegio Mayor San Jerónimo, y a la izquierda, la que fuera Escuela de Latín y Música (1636, fundada por el benefactor del Monasterio, Díaz Sánchez - Dávila, y obra del maestro Francisco de Potes, Aparejador de las Obras Reales de la Alhambra y autor del proyecto del monumento a la Inmaculada del Triunfo) y la Iglesia del Real Monasterio.
La Portada de la Iglesia y su Torre, adosada
El primer cuerpo de la fachada principal de la Iglesia está decorado“con una portada de mármol de 1590 añadida a la estructura original de la iglesia, con cuatro columnas dóricas que soportan el entablamento con chapiteles donde se coloca un San Jerónimo realizado por Martín Díaz Navarrete y Pedro de Orea (...) En el centro el escudo de los Reyes Católicos y unas pequeñas ventanas rectangulares que los separan de sus correspondientes iniciales coronadas sobre el yugo y las flechas (...) El tercer cuerpo lo ocupan los bustos de San Pedro a la izquierda y San Pablo a la derecha, entre una decoración de monstruos diseñados al estilo característico de Siloé, que enmarcan la gran ventana central que ilumina el coro” (Antonio Luís Callejón Peláez).
Portada de la Iglesia del Real Monasterio
Foto de grupo (para el recuerdo) en las escaleras de acceso a la puerta principal de la Iglesia. El templo fue el primero en todo el mundo en consagrarse a la Inmaculada Concepción de María.
Las obras del Real Monasterio de San Jerónimo, fueron diseñadas y dirigidas por prestigiosos arquitectos como Jacobo Florentíno (Jacopo Torni, llamado Florentino o L'Indaco, Florencia, 1476 - Villena, 1526). Y, tras su muerte, le sucede Diego de Siloé (Burgos, 1495 - Granada, 1563).
Puerta de acceso al Real Monasterio
Junto a la Iglesia y la Torre, y adosado a ellos, se encuentra el Monasterio. Sobre la puerta adintelada de entrada leemos el lema “Soli Deo Honor et Gloria” (Sólo para Dios, el Honor y la Gloria). La portada tiene dos cuerpos. Un par de clásicas columnas dóricas adosadas a cada lado de la puerta, la adornan. El segundo cuerpo lo componen un frontón curvo partido, cuatro pináculos (dos a cada lado) y una imagen de la Inmaculada bajo un arco de medio punto, todo rematado con un frontón (también partido) con escudo en el centro.
Accedemos a una alargada estancia, a modo de locutorio monacal, con empedrado típico granadino y, siguiendo a la izquierda, accedemos a la antigua Portería, donde se encuentra la Taquilla, por donde vamos pasando, en ordenada fila. El precio de la entrada es de 6 euros. Yo compro también una escueta guía, en español. Son sólo dos folios, grapados, que me cuestan 2 euros.
Comienzo a leerla:“Dios le guarde Sr. (Sra.) visitante: La Comunidad de Monjas Jerónimas que habita el Monasterio le da la bienvenida, y rogamos ser disculpadas al no atenderle personalmente, por razón de nuestra vida contemplativa”.
De ésta manera, de una forma virtual, nos saludan las habitantes en éste singular monumento granadino.
Vista de la Torre de la Iglesia desde el Claustro
El Real Monasterio de San Jerónimo tiene dos claustros ajardinados: uno gótico (conocido como Principal o Procesional) y otro protorrenacentista (ó de la Emperatriz).
A través de los móviles y mediante un código QR se accede a la audioguía de la Visita. Ésto hace que, concentrados en la audición de las explicaciones, vayamos un tanto “aislados e incomunicados” entre nosotros (durante breves espacios de tiempo).
Accedemos al Claustro Principal o Procesional. Destaca por su amplitud y cuenta con 36 arcos semicirculares con escudos, emblemas e iniciales de los Reyes Católicos y las armas del primer Arzobispo de Granada, Fray Hernando de Talavera (1428 - 1507). El colorido de los naranjos de la zona central, dan una sensación de frescor y de relajación. Seguimos, por el pasillo, hacia la derecha.
El Monasterio se empieza a construir en 1504 y para 1519 se ha terminado este Claustro con las celdas y las oficinas. Los monjes lo habitan en 1521.
El suelo del pasillo del Claustro, presenta una decoración muy especial, que, desde el primer momento, me ha llamado la atención. Son pequeñas plaquitas con un nombre y un año, colocadas aleatoriamente; creo que, en señal de “humildad” y en“memoria”y “recuerdo”, de los cientos de monjes que dedicaron por entero su vida, tras los muros de éste Real Monasterio de San Jerónimo, al estudio y a la oración.
De acuerdo con la costumbre antiquísima de que los monasterios fuesen hospitalarios, éste, también tuvo sus dependencias y abastecimiento para acogida de huéspedes. Así, a modo de ejemplo: El 27 enero de 1565 se plantea “Si querían tener en casa a Juanico de la Fuente, el cantor, porque ge lo avían venido a rogar de parte del Cabildo de la Iglesia dos canónigos. Y todos, salvo dos, dixeron que sí”.
Escaleras de acceso a la zona de Clausura del Real Monasterio
Paseando por el pasillo del Claustro, vamos viendo y visitando las 7 capillas y emplazamientos de enterramiento de importantes familias de Granada (técnicamente, “arcosolios”) de trazas clásicas, realizadas por Diego de Siloé.
El Monasterio establece relaciones de Hermandad con otras casas religiosas, especialmente de su misma orden: Así, el 8 de marzo de 1519 se propone tener Hermandad con los frailes de Baza de la Orden de San Jerónimo. Todos asintieron y se acordó“que por cada vn frayle difunto de aquella casa se diga vna vigilia y vna missa de réquiem, cantadas, y cada vn sacerdote diga quatro missas, y los que no son de missa, su equivalencia”.
Refectorio
En la amplia y alargada sala, antiguamente dedicada a refectorio (donde los monjes se reunían para comer) hay un singular detalle, que llama mucho la curiosidad a más de uno de nosotros: en la zona central de la sala, en la fachada izquierda, hay una ventanita. A su derecha, hay una puerta abierta y unas escaleras que suben hacia ella. Algunos… suben las escaleras y ven que en la ventanita hay un atril… la explicación: desde ese lugar, el “monje lector de turno”, mientras el resto de compañeros comía, les leía, en voz alta, algunos textos de las sagradas escrituras… y, en Cuba, aún se conserva una profesión tradicional derivada de ésta tarea de los monjes, se trata del “lector de tabaquería”...
Ventanilla del Refectorio
… Junto a la sala del refectorio, hay una pequeña sala, conocida como "Sala de Profundis", donde, en un pilarillo de piedra adosado a la pared, los monjes se lavaban las manos, antes y después de comer…
En la gran afluencia de donaciones al Real Monasterio de San Jerónimo de Granada influyeron varios factores, como: el refinado cuidado de su liturgia (que deslumbraba a los que asistían a ella, por sus bien organizados ritos y la perfección de la música empleada), el gran reclamo que constituía la Capilla del Gran Capitán (que ocupaba todo el ábside del templo, artísticamente decorado con pinturas y relieves de alto valor emblemático); y el gran número de reliquias guardadas en el templo (cuya devoción, dada la supuesta fuerza milagrosa que emanaba de ellas, atrajo a muchísimos creyentes): “mucha cantidad de reliquias de santos, muy bien custodiadas, y un Niño Jesús de bulto, que fue del Gran Capitán, y en él tuvo devoción”.
Las primeras obras de restauración del Real Monasterio se llevan a cabo entre 1916 y 1920, por el arquitecto granadino Fernando Wihelmi Manzano (1879 - 1969).
Litografía (1854) de Alfred Guesdon - "L'Espagne a vol d'oiseau" - Monasterio de San Jerónimo en primer plano a la derecha
El segundo claustro, conocido como“Claustro de la Emperatriz”, hoy forma parte de la clausura de la comunidad de monjas jerónimas que lo habitan. No se finaliza hasta el año 1520 y muestra elementos decorativos de los estilos gótico, mudéjar y renacentista. Formado por una galería de 2 plantas, 7 arcos, columnas con basas, capiteles y cimacios de influencia árabe. Aquí reside la emperatriz Isabel de Portugal (Lisboa, 1503 - Toledo, 1539) en su viaje de bodas con el emperador Carlos I, siendo prior del Monasterio Fray Pedro Ramiro de Alba (1460 - 1528).
"La emperatriz Isabel de Portugal" - óleo de Tiziano
Dice Joaquín Martínez González, estudioso del Monasterio de San Jerónimo: “Carlos V e Isabel de Portugal acababan de contraer nupcias y decidieron venir a Granada en 'viaje de novios’. Llegaron el 4 de junio de 1526 y se instalaron en la Alhambra, pero un mes después se produjeron dos fuertes terremotos y la emperatriz decidió bajarse hasta San Jerónimo por consejo de doña María de Manrique, la Duquesa de Sessa, viuda del Gran Capitán. Y concretamente se alojó en alguna de las dependencias que había en torno al Claustro de la Emperatriz, a donde venía a verla frecuentemente Carlos V, que había optado por permanecer en la Alhambra. Carlos V pasará los días más felices de su vida en Granada. Y fue en uno de estos encuentros maritales, el 25 de agosto de 1526, tras una intensa jornada de caza por los pagos de Santa Fe, cuando sus majestades engendraron a un señor que se llamaba Felipe II, el rey que llevó el imperio español hasta los confines del mundo”.
El Emperador Carlos I y la Emperatriz Isabel de Portugal - óleo de Rembrandt
“Tras su estancia en Sevilla, Carlos V y la emperatriz Isabel se trasladaron con la corte a la antigua capital nazarí llegando el 5 de junio, aunque no fuera recibido solemnemente hasta el día ocho (...) La pareja imperial permaneciò en Granada durante 5 meses, pero el palacio musulmán no estaba diseñado para albergar a una corte europea de inicios del siglo XVI. La etiqueta borgoñona exigía la separación de los aposentos y cada esposo tenía su propia Casa Real distinta e independiente. Carlos V habitó en la zona del Patio de los Leones mientras la Emperatriz en el otro lado del Palacio de Comares, la zona conocida como el Cuarto Dorado… y ante lo incómodo de los aposentos, doña Isabel decide trasladarse al Monasterio de San Jerónimo. Es posible que también influyera en su decisión los dos terremotos ocurridos en la ciudad el 4 de julio, que asustaron a la Emperatriz y a su séquito. En el Monasterio la Emperatriz conoce al prior fray Pedro Ramiro de Alba… la llegada de la emperatriz saca a fray Pedro del ostracismo al que estaba sometido desde el proceso inquisitorial al que se vió sometido su maestro, el primer arzobispo de Granada fray Hernando de Talavera. La buena relación de amistad entre la Emperatriz y fray Pedro hizo que por su influencia que se le nombrara arzobispo de Granada, cuya sede estaba vacante debido a la muerte del anterior arzobispo Pedro Portocarrero ocurrida el 16 de junio. La emperatriz dejó en las manos de fray Pedro no sólo la sucesión del maestro de obras del monasterio, también vacante desde la muerte de Jacobo Florentino acaecida el 27 de enero de ese mismo año… La relación entre la Emperatriz y doña María tuvo que ser muy estrecha. La joven esposa de Carlos V debió verse fascinada por aquella señora culta y refinada que había sido esposa de uno de los mayores héroes militares de su tiempo… También fue la Emperatriz quien ayudó a la Duquesa a conseguir el permiso imperial para la construcción de un mausoleo en honor al Gran Capitán”(Antonio Luís Callejon Peláez).
Madre Cristina de Arteaga
Cuando estamos finalizando el paseo por el pasillo del Claustro, vemos un busto de mármol blanco, con la imagen de Sor Cristina de la Cruz Arteaga (1902 - 1984), un personaje clave para entender el pasado del Real Monasterio. Sor Cristina, superiora del Monasterio de Santa Paula de Sevilla, presidenta de la Federación de Monjas Jerónimas y sobre todo, hija del Duque del Infantado… heredó de su padre el Carmen de los Mártires… y el 31 de octubre de 1957, lo vendió al Ayuntamiento de Granada por catorce millones de pesetas. Dinero que invirtió en los trabajos de restauración de San Jerónimo…
Puerta de acceso al interior de la Iglesia
Accedemos por la puerta al interior de la Iglesia. Es asombrosa y espectacular: de planta de cruz latina, con una mezcla de estilos gótico, isabelino y renacentista.
Reme ante el gran Retablo de la Capilla Mayor
Con el coro, elevado en los pies y el altar, tras una amplia escalinata. La Capilla Mayor es el centro de atracción del templo. Su gran retablo, realizado entre 1570 y 1605 (y restaurado en el año 2004), es una Joya del Renacimiento y del Manierismo Español: con casetones, veneras y grupos escultóricos, cuenta con algunos capítulos del Cristianismo como el Santo Sacramento, la Natividad de Cristo o la Adoración. El programa o ciclo iconográfico de “hombres y mujeres ilustres” que ocupa el Crucero, fue pensado con el fin de resaltar las grandezas militares y la heroicidad del Gran Capitán.
Escudo de Armas de don Gonzalo y doña María - Ciclo iconográfico de "hombres y mujeres ilustres"
A los pies del monumental Retablo, una a cada lado, se encuentran las estatuas orantes de Gonzalo Fernández de Córdoba y su esposa, María Manrique, ambos ataviados como quisieron ser recordados para ganarse la Gloria Eterna: él con su armadura de guerrero; ella como una mujer recatada y consagrada a Dios, con velo, túnica y manto.
Los Escudos de Armas situados en los brazos del crucero, están sostenidos por angelotes o “putti” clásicos.
La reja, realizada en 1601 por Francisco de Aguilar, que separaba la nave de la Iglesia de la Capilla Mayor, fue destruida durante la invasión napoleónica.
No llegaron a realizarse nunca los sepulcros proyectados (tumulares, de mármol, con los cuerpos de los difuntos en posición yacente), para colocarse bajo el crucero, por problemas posteriores entre los artistas y los herederos de don Gonzalo y doña María.
Cuando en 1552 se acaba la Capilla Mayor, son trasladados los cuerpos del Gran Capitán y su esposa desde la Casa Grande del Convento de San Francisco.
Las pinturas al fresco de la nave principal se realizaron entre 1723 y 1735 por Juan Medina.
Manuel Gómez Moreno, Guía de Granada (1892): “Cubren las paredes laterales (de la capilla mayor) grandes frescos, uno de los cuales representa a Alejandro VI bendiciendo y entregando al Gran Capitán la espada para defensa de la Iglesia. Sobre la figurada mesa subsisten dos clavos en que estuvo sujeta la verdadera espada regalo del Pontífice; es fama que la robaron cuando la invasión francesa, pero hemos hallado un documento en que se consigna que fue sustraída de aquel mismo sitio hacia 1662, antes de ser hecha la pintura, dejando en su lugar otra de madera, igual en apariencia a la antigua, que tenía empuñadura y vaina de plata sobredorada y esmaltada con adornos y las armas pontificias; pudo suceder que después la restituyeran y que ciertamente se apoderase de ella Sabastiani. También consta que en la pared frontera estuvo la espada que llevaba ordinariamente el héroe, la cual fue cedida a uno de sus descendientes a disgusto de la comunidad (de monjes jerónimos)” (En un artículo suyo en El Defensor de Granada, de 1896, corrigió la fecha del robo y puso que fue robada en 1671).
Al pie de la larga escalinata que sube al Altar Mayor, una lápida de mármol blanco, señala el punto donde está la gran cripta en la que descansan los restos mortales del Gran Capitán y de su familia. El texto latino de la lápida, traducido al castellano, dice así: “Los huesos de Gonzalo Fernández de Córdoba, que por su gran valor consiguió para sí el sobrenombre de Gran Capitán, están confiados a esta sepultura hasta que al fin sean restituidos a la luz perpetua. Su gloria no quedó sepultada con él”.
Mis respetos, don Gonzalo Fernández de Córdoba y Enríquez de Aguilar. D.M. espero volver a presentárselos, cuando finalice, espero que próximamente, en éste mismo lugar, la Gran Ruta Senderista que iniciaré, mochila al hombro, en Montilla, su pueblo natal.